
Desde hoy hasta el viernes en en pabellón 12 de IFEMA.
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Chose dispuesta a descubrir planetas inexplorados.








Ayer por la tarde volvimos de Sevilla. Agotados. El hotel en el que nos alojamos, el Catalonia Giralda (pongo su nombre para que ningún incauto se hospede en él), quedaba mucho más lejos del centro de lo que nos habían asegurado en la agencia de viajes. Pero es que, por si fuera poco, se encuentra en una calle sin salida a la que llegamos después de casi una hora dando vueltas por la ciudad. De pesadilla lo del alojamiento, vamos.
Menos mal que la feria me sirvió de excusa para conocer a mi admirado David Eloy Rodríguez, quien tuvo el detallazo de acercarse a verme junto a José María Gómez Valero (otro poeta de lo más interesante) y a Laura Casielles. Hay personas con las que uno sabe que se llevaría de maravillas si viviese cerca de ellas. Y yo siempre he tenido esa sensación con David, quien no sólo es cariñosísimo, generoso y humilde, sino también un escritor de los de verdad (por algo es uno de los ocho poetas liliputienses).

Lo mejor, sin duda, fue la comida con Elías Moro (él firmaba por la tarde), Lali, Susana y Morgan (y perro). Aunque no se conocían entre sí, como son personas especiales de las que no dejo de aprender cada vez que tengo la suerte de estar con ellos, hicieron migas enseguida. Lo he dicho más veces: tengo unos amigos que no me merezco. Lo pasamos estupendamente. Da gusto estar con gente tan tolerante y divertida. Un lujo. Por ellos mereció la pena el viaje de ida y vuelta en un coche lleno de niños que berreaban por turnos o se quejaban (también por turnos) de que el deuvedé de la pantera rosa (mami, yo no he tocado nada) no se veía.

Si no ocurre nada extraño, el sabado 23 de mayo, a partir de las once de la mañana, estaré en la caseta del Grupo Bibliodiversidad (la número 38) de la Feria del libro de Sevilla para firmar (casi sería mejor decir "no firmar") ejemplares de Diccionario de dudas. Si os apetece pasaros por allí, podemos charlar un rato.
Ben Clark, Fabio de la Flor y David Moreno

El expositor de la revista La más bella
Fue una sorpresa (y un placer) reencontrarme con Valter Hugo Mae. Soberbia la antología que le ha sacado Cosmorama.
La última maravilla de Antonio Gómez
El Book manta de Ediciones Trashumantes
Entre los maestros Luis Felipe Comendador y Ferrán Fernández
Sin comentarios
Con Antonio Orihuela. Tan encantador como buen poeta.
Antonio Reseco leyendo en el bar Reflejos de Punta Umbría
Nunca he sido fotogénico, qué le vamos a hacer.
Nuestro expositor. El que sonríe es mi Antoñito.
Con David Moreno, el editor más trashumante del país.
Presentación de Diccionario de dudas en la feria del libro de Cáceres. Lo mejor sin duda fue la presencia de varios amigos. Allí se presentó Elías Moro, quien vino desde Mérida sólo para eso. Allí estuvieron también Basilio Sánchez y mi Antoñito, que se hizo el viaje desde Villanueva para acompañarme. No imaginan lo que me ha reconfortado sentirlos cerca. Gracias, de verdad. Desde luego, tengo unos amigos que no me los merezco.
Del 30 de abril al 3 de mayo esta ciudad quedará un poco menos lejos del centro del mundo. La causa es la celebración de Foro Sur, la Feria Iberoamericana de Arte Contemporáneo. En ella expondrán galerías como las de Helga de Alvear, La Caja Negra o Distrito 4. Algunas obras se muestran en la calle. Confieso que no me pude resistir a hacerle una foto a esta recreación de El jardín de las delicias que colgaba de una fachada del centro.