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miércoles, 14 de julio de 2010

Nace la antología (de momento) digital de "Los poetas liliputienses"


En esta dirección encontraréis a Los poetas liliputienses, una antología secreta de los poetas que, en mi humilde opinión, más se arriesgan (y aciertan) en la última poesía escrita en español. De momento, se trata de una antología digital. A ver si algún editor se anima y conseguimos que se convierta también en un libro. Se aceptan (casi) todo tipo de propuestas.
Éste es el enlace: http://lospoetasliliputienses.blogspot.com

jueves, 6 de mayo de 2010

Nuevo libro de David Eloy Rodríguez


El próximo 14 de mayo, a las ocho de la tarde, en la Sala Apeadero de la Feria del libro de Sevilla, se presentará Para nombrar una ciudad, el soberbio libro con el que David Eloy Rodríguez ganó la última edición del Premio de poesía Francisco Villaespesa.
Ya he expresado en numerosas ocasiones mi devoción por la poesía de David Eloy. De hecho, él es uno de los poetas liliputienses. Me alegro, eso sí, de que en este caso un libro suyo vaya a tener la distribución que merece.

viernes, 30 de abril de 2010

Con Déborah Vukusic en Cáceres y Mérida

En los estudios de Canal Extremadura Radio

El miércoles Déborah Vukusic estuvo en la feria del libro de Cáceres para presentar Guerra de identidad y Perversiones y ternuras, los dos poemarios que la han convertido en una de las voces más interesantes de la última poesía española.



Firmando ejemplares de Guerra de identidad


Era la primera vez que visitaba Extremadura. En la carpa de presentaciones, leyó magníficamente unos poemas repletos de fuerza e intensidad.


Al día siguiente estuvo en Mérida. Su actuación fue el colofón de la semana cultural de nuestro instituto. Nos dejó a todos boquiabiertos. De hecho, al final todos los alumnos querían hacerse una foto con ella. Y no me extraña. Para que luego digan que a los adolescentes no les interesa la literatura. Déborah estuvo sencillamente magnífica.

miércoles, 21 de abril de 2010

Irene Albert y su "Zombie love"


Hace seis años, recién aprobadas las oposiciones, di clases durante un curso en el Instituto El Brocense de Cáceres. Cuando llegaron las navidades, se convocó el típico concurso de redacción destinado a los alumnos. No me apetecía lo más mínimo (todos los miembros del departamento de lengua debíamos ejercer de jurado) tener que castigar la vista con decenas de páginas cargadas de tópicos y faltas de ortografía. Reconozco que me había resignado a perder varias tardes en aquella labor tediosa.
En fin.
Sin embargo, a pesar de mis expectativas (glaciales), de repente, me topé con un par de folios que me dejaron (literalmente) boquiabierto. Recuerdo el título de aquel texto mágico: Fun, fun, fun. Era impresionante: lleno de talento, ingenio, capacidad de sugerencia y sentido del humor.
Fun, fun, fun, lógicamente, se llevó el premio. Yo estaba deseando que se abriese la plica para conocer el nombre de quien lo había escrito. La autora resultó ser una alumna de segundo de bachillerato llamada Irene Albert.
¿Quién era Irene Albert?
Ni idea.
Tenía que conocerla, tenía que hablar con aquella muchacha de dieciocho años cuya escritura poseía una fuerza descomunal.
Apenas pudimos intercambiar unas palabras en un par de ocasiones. Daba la impresión de que Irene tenía la cabeza en otro sitio. Cuando les pregunté por ella a los compañeros que le daban clase, me respondían que estaba como ausente y que faltaba bastante.
El caso es que llegó junio y terminó el curso.
En el concurso de traslados me adjudicaron mi nuevo destino: Mérida.
Durante un tiempo me olvidé del asunto.
No obstante, algo más de un año después, al tratar de ordenar varias carpetas viejas, aparecieron de nuevo aquellos dos folios grapados. Releí Fun, fun, fun y volví a estremecerme. Seguro que una sensación parecida debían de padecer los antiguos buscadores de oro al toparse con una pepita.
Entonces (aún no sé muy bien cómo me atreví) se me ocurrió buscar en la guía telefónica el número de los padres de Irene. Por suerte se apellidaba Albert y no Gárcía o Pérez.
Encontré uno. Lo marqué. Una voz de mujer al otro lado. La madre de Irene.
Por un instante temí que pensase que yo era una especie de pervertido o algo por el estilo que intentaba sonsacarle información sobre su hija. Por eso me esforcé por explicarme y le ofrecí mi correo electrónico para que se lo pasase.
Se ve que no debí darle mala impresión, ya que confío en lo que le conté y me proporcionó el móvil de Irene.
Ella estaba estudiando psicología en Salamanca.
La llamé. No necesité darle demasiados detalles acerca de quién era. Al parecer se acordaba.
Le pregunté (después de repetirle lo que me había gustado lo poco suyo que había leído) si había escrito algo más.
Contestó que casi nada.
Yo acababa de estrenarme como miembro de Littera, así que le propuse que intentase escribir un libro con el tono de Fun, fun, fun.
Me dijo que se encontraba mejor que aquel año de El Brocense, me dio las gracias por mi propuesta y me preguntó que cuándo quería (más o menos) que estuviese terminado.
No hay prisa.Tómate el tiempo que necesites.
Los dos años siguientes Irene y yo nos hemos cruzado muchos correos electrónicos en los que ella me mandaba lo que iba escribiendo y yo le remitía mis impresiones.
De esa manera, poco a poco, fue naciendo Zombie love.
Y, aunque un servidor ya no pertenezca a Littera, confieso que me ha hecho una ilusión enorme verlo esta tarde ya publicado.
Una verdadera joya.
Irene Albert tiene sólo 23 años. Parece mentira. Porque hay escritores hechos y derechos que en su vida lograrán firmar un libro con la mitad de calidad que éste.
Enhorabuena, Irene.

lunes, 29 de marzo de 2010

Acaba de publicarse el nuevo poemario de Omar Pimienta


Escribo desde aquí
, el poemario con el que el mejicano Omar Pimienta ganó la última edición del Premio de poesía Emilio Prados, acaba de publicarse. Lo edita Pre-textos, por lo que contará con una buena distribución. De ese modo, los lectores de poesía podrán acceder fácilmente a la obra de uno de los jóvenes poetas más interesantes de la lengua española.
Sé que más de uno va a llevarse una sorpresa. Sobre todo aquellos que no conocieran los poemarios anteriores de Omar. No tengo ninguna duda de que este libro constituye uno de los acontecimientos poéticos del año. Y no exagero.

sábado, 31 de octubre de 2009

Omar Pimienta gana el Premio de poesía Emilio Prados


Acabo de enterarme de que Omar Pimienta ha ganado el Premio de poesía Emilio Prados. Menuda alegría me he llevado. La poesía de Omar es de lo mejor que se escribe en la actualidad en lengua castellana. Ahora, gracias a este galardón, pues el libro lo publica Pre-textos, los lectores podrán acceder a ella sin dificultades.
Felicidades, Omar, hoy menos liliputiense que nunca, pero tan magnífico poeta como siempre.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Las "Perversiones y ternuras" de Déborah Vukusic


Ésta es la portada de Perversiones y ternuras, el nuevo poemario de Déborah Vukusic que acaba de publicar Baile del Sol. Los lectores atentos de poesía deberían apresurarse y hacerse con él cuanto antes. Estoy seguro de que el nombre de Déborah va a ser una referencia fundamental dentro de la poesía española de los próximos años.

domingo, 11 de octubre de 2009

David Eloy Rodríguez gana el Premio de poesía Francisco Villaespesa


La alegría del día. Acabo de enterarme de que a David Eloy Rodríguez, uno de los nueve poetas liliputienses, le concedieron ayer el Premio de poesía Francisco Villaespesa. El libro lo publicará la editorial Renacimiento, lo que le garantiza una buena distribución, que es la que merece su espléndida obra.
Me alegro de que de vez en cuando los premios se otorguen a escritores de verdad.
Enhorabuena, David.


http://www.elalmeria.es/article/ocio/535658/david/eloy/rodriguez/gana/premio/poesia/francisco/villaespesa.html

miércoles, 10 de junio de 2009

Los poetas liliputienses: Déborah Vukusic

Acabo de leer en estado de deslumbramiento la segunda edición revisada de Guerra de identidad. Impresionante. Literatura de la que escuece, de la que nos convierte en personas distintas. Si cabe (y mira que era difícil) es aún mejor que la versión anterior. Así pues, a partir de hoy, Déborah Vukusic queda nombrada poeta liliputiense.

Nota biográfica

Déborah Vukusic: ½ gallega + ½ croata... Nace el 23/05/79. Licenciada en Filología Hispánica por la U. de Alcalá de Henares y en Arte Dramático por la R.E.S.A.D. Completa su formación filológica en la U. de Toulouse-Le Miraîl y la interpretativa en talleres del Teatro de La Abadía y con maestros como Marcel Marceau, B. del Barrio, Jaime Chavarri, R. Navarro, Monique Martínez, Matthieu Pouget y Hope Hartup. Codirige la revista de investi-gación filológica Barataria dos años.
Como filóloga y actriz, ergo camarera, se pluriemplea en proyectos varopintos: monitora en Team Buildings para Red Eléctrica y Disney / Animadora en inglés para empresas de eventos, en mercados medievales con la cía., La Recua y de teatro clásico en El Tren de Cervantes / Presentadora en el I Concurso para grupos noveles de la Sala Caracol / Lectora de guiones de alumnos de la U.C.J.C. / Dobladora publicitaria en francés / Locutora poética para radio El último romántico IMEFE / Colaboradora en recitales poéticos y en tertulias literarias televisivas / Coach de serbo-croata para la serie de t.v. Quart... y para el largometraje En tierras altas... / Profesora de teatro para niños...
Se estrena en cine con Álvaro del Amo y continúa su andadura con César Bakken como protagonista en ¿Quién eres? (El poder de la mentira). En teatro ha sido dirigida por directores de la talla de Fabrice Melquiot en Je rien, te deum o Ernesto Caballero en Presas de I. del Moral y V. Fernández; entre otros. En televisión participa en El comisario, así como en cortometrajes de J. Alcaraz, D. Oremar y A. Llinàs y en un vídeo-arte del gallego Simón Pacheco: ... Namentres en Ítaca.
¿Poemarios? Tiene algunos en constante autodestrucción aunque ha presentado en público sus textos: Los versos de lo oscuro en Artépolis (fragmentos publicados en diversos fanzines y en el número 6 de Nayagua, Revista de poesía del Centro José Hierro) y Guerra de identidad (Baile del sol, 2008 - reedición, corregida y aumentada, 2009), bajo su título anterior Me llamo Déborah Vukušić en CdP (Circo de Pulgas / Centro de difusión Poética). Participa en la antología 23 Pandoras. Poesía alternativa española (Baile del sol, 2009).

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cuento cuentos
me cuento cuentos a mí misma
cada noche
para recordarme la ilusión que perdí
los niños quieren que les lean el mismo cuento
una y otra vez
se lo apreden de memoria
y cuando los padres se equivocan
o se saltan algún párrafo
para agilizarles el sueño
los recriminan y piden que vuelvan atrás
así se cambian los roles
y son los niños
quienes dicen a los padres
lo que deben hacer o decir

cuento cuentos
me cuento el mismo cuento cada noche
para decirle al futuro
cómo tiene que ser

jueves, 12 de marzo de 2009

Los poetas liliputienses: Susana Medina


Pocos poemarios me han impresionado tanto como cuando leí Souvenirs del accidente. Compré el libro en Punto Aparte sin conocer a su autora, atraído por una escritura radicalmente intensa. Un libro sobrecogedor. De una voz potentísima. Lo publicó Germanía en una edición tan elegante como mal distribuida. Los lectores atentos deberían hacerse con él antes de que se hunda para siempre en el limbo de los descatalogados.

SUSANA MEDINA nació en Inglaterra (Hampshire) en 1966. De madre alemana de origen checo y padre español, tras vivir unos meses en Alemania, su familia se trasladó a España (Valencia) en 1968, donde se educó. Al leer en las cubiertas de libros que los escritores a menudo viven en otros países, cuando tenía 19 años se fue a Londres. Fascinada por el 'multi-culturalismo' y las subculturas de esta ciudad, estudió Historia del Arte e Italiano en University College y vivió durante un año en Venecia y Bolonia donde estudió en el DAMS con Umberto Eco y Dario Fo.

Aunque más o menos residente en Londres desde 1987, hasta hace poco tiempo ha escrito en español, su lengua materna. Trozos de Una, una anti-novela escrita cuando tenía 25 años, recibió una Beca Creativa de la Generalitat de Valencia. Otras aventuras narrativas incluyen Cuentos Rojos (1997) que incluye el Premio Internacional de Cuentos Max Aub y Souvenirs del Accidente (Germanía, 2004), que reúne poemas, aforismos y textos. Philosophical Toys (2007) es su primera novela en inglés, de la cual proviene el corto cinematográfico Buñuel's Philosophical Toys (24 mins), que se ha mostrado internacionalmente.

Siempre ha escrito en una diversidad de medios interdisciplinarios, fascinada sobre todo por los huecos existentes entre las artes, los géneros y las disciplinas, lo lúdico y lo mortalmente serio. ("A menudo se confunde la coherencia con la homogeneidad. Para ser coherente, el arte debería disparar en todas direcciones", dice en Souvenirs del Accidente). En 1992 y 1993 recuperó una serie de espacios abandonados para organizar varias exposiciones internacionales que gozaron de buena acogida por parte de la crítica y la prensa, en especial Space International y Reproducciones, en conjunción con el video-artista Derek Ogbourne y John Russell (editor de Frozen Tears). Ha colaborado con artistas, y revistas sobre arte, así como publicado y dado una serie de ensayos y conferencias sobre arte, literatura, cine y fotografía. Su obra literaria se ha publicado en numerosas antologías y revistas y ha sido traducida a varias lenguas. Es traductora voluntaria para PEN, en el Programa de Escritores Encarcelados.

Actualmente está inmersa en Slumberville (una novela sobre sueños). En junio 2006 obtuvo su doctorado, Borgesland (sobre espacios imaginarios en la obra de Jorge Luis Borges), que realizó en Birkbeck University de Londres, donde originalmente cursó su MA en Estudios Hispánicos. Enseña literatura hispánica en la Universidad de Middlesex, Londres.
Otros honores incluyen la beca de investigación 'Arts and Humanities Research Board', el premio 'The Snowdon Award' y una beca de escritura del Arts Council (febrero 2008), para su novela, Días giratorios de la noche.

www.susanamedina.net

MEDINACIONES

Porque ... ¿Lanzar fealdad al mundo, tiene un efecto reverberante?

¿La fealdad produce un efecto vivificante, un poco como la muerte o tal vez como la violencia, como si la fealdad fuera una violencia visual?

¿Qué diferencia hay entre la fealdad y la repugnancia ante la fealdad?

La fealdad es siempre social, no existe en la naturaleza. Es posible que la fealdad sea una versión del miedo a lo desconocido.

Y todos sabemos que llevamos un mono feo dentro y que la seda sólo lo hace más grotesco. Y que más que vestirlo de seda hay que seducirlo.

¿Seducir al enemigo es nuestro último recurso?

Las sillas eléctricas son cada vez más humanas, los anuncios son cada vez más oníricos, los propios sueños cada vez más razonables, las leyes cada vez más bárbaras.

Para que el pensamiento crezca, se tiene que especializar. Pero entonces ya no es pensamiento, es reflexión. Una hilacha de pensamiento tiene el encanto de lo imprevisible; la reflexión, el efecto estimulante del paseo medio planeado. Hay que apreciar al dios en cada cosa.

¿Dónde acaba una intuición insistente y dónde empieza el error? Dicen que el error puede ser una dimensión interesante retrospectivamente. Sin lugar a dudas, algunas intuiciones son hijas del diablo.

La visión que cada uno tiene del mundo no es sino una ficción conveniente para justificar cobardías, maldades, envidias, inseguridades, tu posición en el mundo.

Nunca intentes organizar una orgía cuando tienes hipo: no funciona.

Existe cierta esperanza en la superficialidad, como si al sólo rozar las cosas no se pudieran romper.

Cuando estás en una ciudad extranjera y empiezas a sentir su monotonía, es una monotonía diferente, una monotonía extranjera.

Las personas son crucigramas con el número de recuadros equivocado, las pistas con erratas inevitables, la fe de erratas a menudo tardía, el momento del descubrimiento desencajado, pero lo más inesperado es que las respuestas invertidas son preguntas.

Mentir: existe algún tipo de placer en la mentira sobre todo si es una gran mentira como un burro volando. ¿Por qué no mentimos más a menudo? ¿Por que esa gran obsesión con la verdad, es decir con lo que nos creemos que es la verdad? Pero también está el placer malvado de la mentira miniatura. Claro que, la apariencia de verdad tiene un poder estabilizante sobre la realidad.

Hay que sospechar de cualquier verdad marmórea. Si es marmórea es que está un poco muerta, pero a veces las cosas no son ni de un reino ni del otro.

Si todo el mundo se pusiera en huelga por la humanidad ... por volver al ideal de la humanidad. Si la idea de la humanidad es un mito, una mentira que el hombre se contó a sí mismo y se quedó encantado con una mentira tan fragante, tan bonita como una ilusión cósmica, es porque hay algo verdadero en el impulso utópico.

Queda muy bien decir soy amoral. Pero cuando empiezas a joder a la gente como efecto secundario de tu filosofía, entonces no sólo estás creando un mundo peor, sino que estás perpetuando ese mal contemporáneo, la muerte del afecto.

¿Una inyección de espiritualidad haría que el mundo existiera de nuevo como una naranja? ¿El mundo ha existido alguna vez así? ¿Cuál sería la dosis adecuada? ¿Y por qué una inyección? ¿Por qué no algo menos invasivo? ¿Tal vez algo como un hálito?

Cuando se escribe con pluma la tinta fresca brilla en un principio y se va secando poco a poco hasta volverse mate. Son estos detalles, los que le dan tridimensionalidad al mundo.

¿Qué queda de un libro? Una sensación. Tal vez algunas frases. Tal vez una energía, una sonrisa, el recuerdo de un itinerario. Y a veces nada. Y a veces la sospecha de una ligera tomadura de pelo.

Es mejor, por si acaso, no releer a algunos autores queridos.

A veces la escritura es un accidente: a veces salen textos ilesos, perfectos. Otras veces, salen textos mutilados, hechos polvo, cubiertos de heridas, incurables: los pobres.

Aspiramos a la perfección: el arte, la escritura deben de ser un acto de perfección. Deberíamos aprender a amar lo imperfecto, el pan de todos los días, como unas tostadas absolutamente quemadas. Hay belleza en unas tostadas absolutamente quemadas. El problema es que no son nutritivas. Y que también existe una jerarquía de lo imperfecto.

Toda obra de ficción es un artificio: en el fragmento queda algún vestigio de naturalidad, algo minúsculo, imperfecto, no forzado, humano.

Aunque a veces cree una confusión temporal, para entender, para meterse en los huesos del otro, para escribir, es necesario cautivar y cultivar en los propios huesos sensaciones, emociones, estados de ánimo, situaciones enrarecidas. Digamos que crea un poso inolvidable. En todo caso, es siempre una tarea contra el tiempo, e incluso crea fantasmas útiles.

El escritor se crea un puzzle en el que acaba por sentirse atrapado. Pase lo que pase es imposible abandonar la escritura porque el escritor se ve rodeado de piezas que tiene que ir conectando. Además es un puzzle extraño porque cubre la extensión de toda una vida.

Escribir lentamente para no consumirse de golpe, para disolverse poco a poco.

El punto ciego forma parte de la visión. Nuestra visión es siempre parcial, aunque parece ser que hay visiones más parciales que otras.

En el fondo, sólo puedes hablar sobre tu experiencia, la experiencia del vecino es mera conjetura. La empatía se aproxima más a los hechos que la indiferencia. Pero la empatía no está exenta de peligros.

Aceptamos la locura sublimada en la representación. Sólo aceptamos la locura si nos permite una mirada oblicua, nunca frontal. La locura en tiempo real está prohibida, un poco como la desnudez en público, que sólo se permite en el arte de los museos y galerías.

El pasado nunca ha existido. Lo que existe es una transformación y desvirtuación conveniente y actualizada de un espectro que vuelve con invitación o sin ella.

No es que el amor sea antidemocrático, elitista, exclusivo. Es que el miedo le da ese viraje.

Hay algún tipo de ansiedad en el dinero. El dinero es simultáneamente cura y enfermedad, liberación y cárcel, euforia y pesar recurrente.

¿Qué diferencia hay entre lo útil y lo inútil ante una tumba abandonada? ¿Y ante una tumba cuidada?

Un dicho inglés: deja de apuñalarte la espalda.

¿El mundo es un misterio policiaco todavía sin resolver y la muerte el momento relajante de la resolución del suspense?

Es mejor vivir la vida como un thriller que como un teorema.

La dureza como estilo siempre exuda la pátina del miedo.

La identificación con el político se da al nivel de la incompetencia. Sin embargo con el tiempo se convierte en una cuestión de grado. Cansa presenciar tanta destreza en el error.

A mayor ambición, mayor indiferencia hacia la realidad del otro (a no ser que le puedas sacar algo).

Y es cuando te buscas la vida, cuando no la encuentras.

Los niños vienen al mundo crueles. Esa crueldad se va domesticando hasta que forma un tumor en el cerebro que se va acomodando poco a poco. La supresión de la crueldad (en vez de su integración en el juego) lleva a un sadismo sutil que conforma el estado de las cosas. Se completa más que un círculo, un cuadrado, un cuadrado vicioso.

La humanidad no puede soportar la realidad por mucho tiempo. Por eso ha inventado la magia, la religión, el arte y el karaoke.

Un amor perfecto nunca puede ser vencido.

Un beso puede convertirse en un fenómeno luminoso. Esos son los besos que necesitamos (de vez en cuando).

También es necesario aprender a hablar en los sueños y en las pesadillas. Con tanta acción extraña, solemos adoptar una actitud un tanto silenciosa.

Hay que aprender a dialogar con la voluntad kamikaze, a negociar, a domesticarla de forma que pueda seguir siendo.

Los únicos que no tienen problemas son los muertos, así es que no deberíamos quejarnos.

La oscuridad siempre reproduce oscuridades. Pero a veces se da el caso raro de encontrar una iridiscencia al final de una oscuridad.

La publicidad estaría mejor (a veces es como un poema visual) si no estuviera al servicio de un sistema totalitario.

Es eso lo que quieren nuestros sentidos cuando no están dañados por el clima, entregarse a la intensidad y dejarse de tonterías.

Defender pequeñas trivialidades puede parecer mezquino, pero si no se empieza por lo pequeño, ¿cómo se va a llegar a lo grande?

La inercia no es estática, no es un reposo. Es una cinta transportadora que te lleva hacia atrás, en sentido contrario, hacia un baño de agua tibia.

Si el lenguaje no existiera ¿Cómo esconderíamos los pensamientos? El lenguaje siempre es doble, triple, cuádruple, ilimitado, incluso insuficiente.

Lo malo de ir dejando las cosas para la próxima reencarnación es que en nada ya la tienes llena.

Los que han sido inmortales varias veces, dicen que no les ha servido para nada. Hay que ser inmortal todas las veces para tener una visión aproximativa del conjunto. En todo caso, la ventaja de ser inmortal es que puedes perder el tiempo infinitamente.

A menudo se confunde la coherencia con la homogeneidad. Para ser coherente, el arte debería disparar en todas las direcciones.

Cuando se da la convergencia de fragilidad, oscuridad y tristeza en una bola caótica, no hay más remedio que tragársela y hacer glub.

La creatividad es una actitud hacia todo. Pobres los que la utilizan para crear una obra y descuidan su vida. Vivir la vida en tiempo real -no siempre es posible, pero como con todo hay que luchar por ello- es una de las mejores obras a las que podemos aspirar.

Una palabra, el sonido de una palabra, puede ponernos en contacto misterioso con el circuito neuronal del éxtasis.

Cuando a alguien le sale humo de la cabeza hay que apagar el incendio a fuego lento.

Estamos aquí para atravesar todo el espectro de colores: para ser niños y niñas, hombres y mujeres, para explorar estados todavía sin nombre, para ser animales y también objetos. También para no ser nada. Si no, tendremos que continuar volviendo.

A veces uno no se puede fiar ni de los sueños.

Las estructuras de pensamiento, de vivir la vida de cierta manera, normalizan el fracaso. Es posible que el ciudadano ideal sea un ciudadano ideal en cuanto se alista como voluntario al fracaso, en cuanto lo consiente.

Todo el mundo sabe que lo del fracaso es relativo. Sin embargo, en la medida que la gente fracasa, no se la condena si es un fracaso normal. Es cuando alguien pone un pie fuera de la norma y fracasa, cuando salta la condena. El fracaso también tiene sus normas.

¿Cómo va a existir la verdad si nuestra visión de la realidad está hecha a la medida de nuestras necesidades?

La verdad y la utilidad están siempre íntimamente relacionadas, es decir, la verdad siempre tiene su lado pragmático.

Sin lugar a dudas, la felicidad es mejor que la desgracia. ¿Por qué hay tantos escritores que cantan la desgracia? Sin lugar a dudas, tienen que justificar su vida. Son los devoradores de rayos de luz. La vida es compleja y heterogénea. Las visiones negras de la vida ignoran la heterogeneidad del mundo. Sin lugar a dudas, a veces no hay nada como el sabor de las propias lágrimas. O el olor de la propia mierda.

¿Por qué el efecto de la desgracia es más impactante que el de la felicidad? ¿Incluso más memorable? ¿Es porque la felicidad es difusa mientras que la desgracia es puntiaguda?

Porque todo es endiabladamente complejo, a veces es necesario simplificar. Porque a veces las cosas son demasiado simples, incluso crudas, es necesario rodearlas del aura de la complejidad.

Todo puede ser criticado: la flor por no ser pez, el pez por no ser volcán, el volcán por ser imprevisible. Cuando el espíritu crítico degenera puede convertirse en hijo del retorcimiento, es decir, es una mera sublimación sádica.

Algunas cosas se mueren, otras se suicidan, a otras las tenemos que matar y aún así no hay forma de que desaparezan.

Siempre y cuando sea posible hay que aprender a mantener una relación elegante con el propio ego.

¿La pasión es esa forma de escupir el dentífrico contra la pila? ¿Se trataría entonces estríctamente de la pasión masculina?

¿Algunas desavenencias con la realidad se pueden curar con el efecto alucinatorio de la televisión? Es decir, esos colores tan fuertes de la televisión le pueden prestar a la realidad un aspecto más interesante.

Si se finge desapego e incluso modestia, esa distancia se convierte en distancia real momentáneamente. No hay nada como fingir para darse cuenta no sólo de la relatividad de toda percepción, sino de la riqueza del conjunto.

Es difícil ver lo que hay dentro de uno. Se necesita un endoscopio, una pantalla exterior y un experto.

El lamento es un verdadero tabú contemporáneo.

Los juguetes son las primeras obras de arte que conocemos: el arte es un sustituto de la intensidad del juguete. En el juego se encuentran los primeros impulsos creativos y destructivos y el juguete es el primer objeto con el que mantenemos una relación de fascinación.

El juguete es el primer objeto que sufre la transmutación que sufre el arte: un chupete es una teta pero también un objeto repugnante y lanzable que censura la expresión del llanto.

Cuando vienen al mundo los niños y las niñas lloran: lloran de rabia, de furor, de angustia, de dolor, de pena, de cólera. Lloran porque intuyen que no quieren estar aquí, lloran porque saben que más tarde no podrán llorar.

Las lágrimas que lloran los niños son las lágrimas que los adultos no pueden llorar: sólo a los niños les está permitido llorar en todas partes, a todas horas, son los guardianes del llanto, los que nos recuerdan que deberíamos llorar hasta la disecación. Llorar en público es un tabú que sólo los niños pueden transgredir. Cuando un niño llora en público sin motivo aparente a todos se les crispan los nervios. Cuando un adulto llora en público sin motivo aparente, se lo considera un acto impúdico que se castiga con empatía inquieta.

Los niños también lloran por el placer de ejercitar los pulmones. Por eso todavía lloramos por la belleza.

domingo, 1 de marzo de 2009

Los poetas liliputienses: Ferrán Fernández

Nota biográfica
Ferrán Fernández (Barcelona, 1956) es, desde 2000, profesor de Periodismo en la Universidad de Málaga. Anteriormente lo fue en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ejerce el periodismo desde 1980. Ha fundado y dirigido diversas publicaciones de carácter político-cultural. Ha trabajado, igualmente, en radio y televisión. En los últimos 20 años también se ha dedicado al diseño gráfico, sobre todo al cartelismo político-social y al diseño editorial y periodístico. Ha sido director de Los Libros de la Frontera, pequeña editorial ubicada en Barcelona, que publica la colección de poesía El Bardo, que en 2004 cumplió los 40 años de vida, y en estos momentos está poniendo en marcha Luces de Gálibo, otra editorial. Tiene publicados cuatro libros de poemas, Lógica sentimental (El Bardo, 1997), Sufrir en público (El Bardo, 2007), Xeografía nocturna (Ribeira, Galicia, 2007) y Peligro de vida (CEDMA, 2008).
Ferrán Fernández se dedica también a la poesía visual, de la que ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, y publicado seis plaquetas (Ulls, Barcelona, 1994; Poemas visuales, Murcia, 1997; Sin fonía núm. 1, Málaga, 2005; Sin fonía núm. 2, Málaga, 2006; Sin fonía núm. 3, Málaga, 2006, y Sin fonía núm. 4, Málaga, 2006). Su obra ha sido publicada en diversas revistas españolas y extranjeras. En el sitio http://www.ferranfernandez.com/ va apareciendo, desde febrero de 2004, una muestra de su obra gráfica y poética.

Algunos poemas

Mandamiento

Ámame sobre todas las cosas

por ejemplo

sobre la alfombra
sobre la mesa
sobre la arena de la playa.

Tratamiento

1. Identificar las huellas del dolor.
2. Concentrar todo el dolor en una sola herida.
3. Ignorar la herida.

Renta libre

a veces
vivo sin vivir en mí

pero no por ello
mi casero me rebaja el alquiler

Vida de los poetas

como todos los poetas
cuando empecé a escribir
lo hacía para que me leyeran muchos
y no me entendiera nadie

ahora escribo para unos pocos
y de forma que todos me entiendan

mañana
como todos los poetas
me quejaré amargamente
de que nadie me ha leído
o de que nadie me ha entendido
y de que además el mundo ha seguido
su curso como si tal cosa

miércoles, 25 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: David Yáñez

Hace unos dos años se me ocurrió colgar en internet un anuncio dando cuenta de la creación de la colección Litteratos. En él se animaba a todo el que quisiera a enviar sus libros para someterlos a examen. Pues bien, me encontré con que durante los siguientes meses recibí por correo electrónico cerca de trescientos libros, muchos de ellos de Hispanoamérica. Allí había de todo: desde aficionados llenos de buenas intenciones a escritores fantásticos (como el uruguayo Manuel Arduino, cuya novela espero que pronto podamos publicar). Entre aquel alud de poemas, capítulos e índices hubo un libro que me dejó boquiabierto desde el principio. El título no era nada del otro mundo (Resistir al presente). Sin embargo, el contenido era magnífico. Se trataba de un poemario intenso y fresco que tuve que leer de un tirón. A su autor no lo conocía de nada: un joven de veinticinco años que había nacido en Cáceres, que vivía en Madrid, que había estudiado algo relacionado con la comunicación y la imagen y que rodaba cortos. Ya me hubiese gustado a mí escribir a su edad de esa manera.

Año y pico después, y ya con el libro entre las manos, sigo pensando que David va a ser una de las voces más potentes de la poesía española. Seguro.


SIGO SIENDO UN GRAN FAN

DE DAWSON’S CREEK

Podría escribir cosas mejores sobre lo nuestro,

pero prefiero cavar esta autobiografía

desmitificando esos grandes recuerdos

que no se fijan en los detalles,

y que, admitámoslo, no son justos

[con ninguno de los dos.

Si las cosas se tuercen

esta vez no voy a hacer desaparecer al protagonista,

no habrá trucos de guión para que el chico triste

[se enamore.

No estoy buscando una oportunidad

para empezar de nuevo, reescribir la historia

[y todo eso de corregir la ortografía,

sólo que me apetecía oír que las cosas

no fueron bien por aquí, que soñaste un ratito conmigo,

que quisiste llamarme,

[pero no lo hiciste no sabes bien por qué.

Yo tampoco recuerdo a qué huelen tus hombros

o cual era tu disco favorito de los Beatles,

pero tengo algunas buenas ideas para

el viaje sin retorno de resistir al presente

-es un título provisional para el episodio uno-

El prota tiene mi look más gay

y para echarle un polvo a la chica

le ayuda con sus asignaturas pendientes

[de la universidad.

Será un gran episodio, y lo sabes.

Track 1:

Intro

Tragué saliva

de boca de todas

sólo para poder

escupirte.


POÉTICA

El respeto a las palabras

nos ha hecho poetas,

el miedo nos hará hombres.


Resistir al presente, Littera Libros, 2008.

martes, 17 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: Víctor M. Díez

Bio-bibliografía

Nacido en León en 1968. Entre sus obras publicadas se encuentran títulos como Evaporado va, Oído en tierra, Voz fuera de campo, Ser no representable o Circo varado. Siempre ligado a la escritura, ha colaborado en diferentes diarios como columnista, así como en revistas literarias, Festivales de cine (como SEMINCI), catálogos de pintura o guías de viaje. Es conocido por sus trabajos con músicos (SIN RED, cuarteto de improvisadores), grupos de teatro y, en general, como agitador cultural y creador proyectos estéticos contemporáneos.
Blog: oidoentierra.blogsome.com

Un poema

Sin red. Esa es la consigna de los tiempos.

Que no haya retorno.

El tatuaje de este siglo lleva escrito:

un alambre tenso es el verdadero camino de la vida.

Vértigo, velocidad y brillo. Violencia.

Todos desprecian la música diminuta de las cosas.

Sólo caballos salvajes. Trapecios oscuros.

Y hablo del mundo de los vivos.

martes, 10 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: David Eloy Rodríguez

Hay poemarios que se convierten en el emblema de una generación o de una corriente estética. No hay duda de que Miedo de ser escarcha pertenece a esa clase de libros. Causa admiración imaginar a alguien tan joven rematando un conjunto tan maduro. Dentro de unos años, los lectores y los críticos de poesía lo buscarán para comprender parte de la historia de la literatura española que se escribía a comienzos del siglo XXI.

Por fortuna, hoy en día el poemario está al alcance de cualquiera gracias a la red. Sólo hay que meterse en la siguiente página y descargárselo.
www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/palitine/escarc.doc

Bio-bibliografía

David Eloy Rodríguez nació en Cáceres en 1976, aunque lleva toda la vida viviendo en Sevilla. Es autor de los libros de poesía: Chrauf (Ediciones de la Universidad de Sevilla, 1996), Miedo de ser escarcha (Qüasyeditorial, 2000, Premio Surcos de poesía) y Asombros (César Sastre editor, colección Carne y Sueño, 2006). Poemas suyos han sido recogidos en diversas antologías. Es miembro del grupo La palabra itinerante.


Poemas

Preguntarse por la libertad es preguntarse

por la longitud de la valla

y sus hendiduras,

por quiénes son los vigilantes,

por quiénes quieren pasar al otro lado.

Avanzan: sepulcros

a merced de la corriente.

Avanzan: como avanza el silencio.

Como se pudre un cadáver.



MARAT – SADE, 1998

El problema ahora

es que hay muchos vigilantes

y pocos locos.

El problema ahora

es que la jaula está

en el interior del pájaro.



Cuando nacimos

ya habían traducido el mundo

en un lenguaje equivocado.

Las cifras estaban destinadas.

Las fórmulas tenían veneno.

Tuvimos que aprender

a respirar debajo del agua

y seguimos esperando

que la piel del tiempo

no nos vuelva locos.

No queremos ser tratantes.

No queremos ser esclavos.

Continuamos una senda de sangre.

No olvidamos de qué está hecho el camino,

no olvidamos.



ENSAYO SUSPENDIDO POR PISTOLA

Si el puzzle encajara

alguien a sueldo lo desbarataría.

(David Eloy Rodríguez, Miedo de ser escarcha)


domingo, 8 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: José Antonio Llera

Tuve el privilegio de que José Antonio fuese mi compañero cuando estudiábamos en la facultad. Recuerdo la admiración que me producía. Era el talento y la inteligencia en persona. Luego descubrí que también un poeta enorme. La universidad de Extremadura (así le va) se lo dejó escapar. O mejor sería decir que se la jugó. En fin.
Lo que nadie puede arrebatarle son los tres magníficos poemarios que ha escrito hasta el momento. Si hasta ahora la crítica no le ha prestado la atención que merece se debe a que los dos primeros los ha publicado la Editora Regional de Extremadura, una editorial institucional con un catálogo muy digno pero con una distribución limitada. Confío en que el tercero lo publique alguien que le permita llegar a los lectores atentos de poesía. La suya es de la mejor que se escribe en España.

Apunte biográfico

José Antonio Llera (Badajoz, 1971) es doctor en filología hispánica. Ha publicado tres monografías: El humor verbal y visual en La Codorniz (2003), El humor en la obra de Julio Camba (2004) y Los poemas de cementerio de Luis Cernuda (2006). Acaba de aparecer su edición del epistolario inédito de Miguel Mihura. Tiene en prensa una antología de la obra articulística de Wenceslao Fernández Flórez.
Como poeta ha publicado dos depuradísimos poemarios: Preludio a la inmersión y El monólogo de Homero
, ambos publicados por la ERE.

El síndrome de Diógenes

José Antonio Llera

Acumulamos palabras sencillas que nadie entiende para calentarnos los pies que nos talaron. ¿En qué cubitera sin fondo vierto las ropas quemadas, el alcohol de las retinas?

(Ramón Gómez de la Serna padecía el síndrome, pero fue perdonado por los jerarcas con la excusa de que era un artista).

Si acumulas lo valioso se llama riqueza; si guardas lo inútil se apellida enfermedad. Otros amontonan orgullo y son aclamados y multiplican su hacienda.

Nos ayudamos de palas para cargar fotografías añejas, medallones, mandamientos decapitados, los víveres del difunto, los trajes medicinales de la novia. También el diccionario reúne palabras como un bien preciado. Alguien nos llevará a algún edificio de renta antigua y nos lavaremos en grandes tinajas con agua muy jabonosa.

Raparad en el suicida que lleva al contenedor las horas angulosas de la filatelia y el mendigo que hurga en la basura. Sus caminos se cruzan. Tal vez si se mirasen un segundo nadie se iría con el corazón en vela, todos comprenderían al fin la zoología del despojo, disimulada como la culpa de los confesionarios.

(Acumuló libros y le llamaron sabio. Acumuló obras de misericordia y le llamaron pío).

Llenaré los cajones con los pañuelos sucios, la lágrima que rechina, los espejos que no aguantaron la desnudez de un cuerpo y donaron su azogue a las pistolas, las voces roncas, la adarga de los humildes, verdades silicóticas, delaciones.

(Ella le dijo: «Estoy enamorada de lo falso. Por eso te abro la puerta y me entrego a ti sin escrúpulos, como una baratija»).

Las empresas que recogen muebles gratuitamente, el adolescente que sube un sillón de la basura al quinto y lo mancha de esperma. Sólo nos conmueve lo que no aspira a la permanencia: el verde desconchado de las rejas, el mosto derramado por las viudas.

¿Quién conoce un lugar más público que la basura?

viernes, 6 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: Omar Pimienta

A Omar lo conocí por casualidad este verano en Punta Umbría. Estaba uno allí pasando una semana de vacaciones, cuando Antonio Orihuela me avisó por teléfono de que uno de esos días un poeta mejicano iba a presentar el poemario que Uberto Stabile le había publicado en la editorial Aullido.
Me pareció de lo más extraño que se celebrase una presentación en julio. Luego me enteré de que Omar había venido también por lo del encuentro de Voces del Extremo de Moguer.
El caso es que la lectura de aquel joven mejicano me dejó deslumbrado. Su poesía escocía, era afilada y precisa al mismo tiempo. Me costó levantarme de la silla. Estaba aturdido por aquellos versos repletos de lucidez, sensibilidad e inteligencia.
Le pedí el correo electrónico con la intención de proponerle algo en el futuro.
Y el futuro llegó. Y llegará. Porque dentro de unos meses sacaremos la edición (revisada y ampliada) de su primer poemario, que se publicó en Méjico en una edición muy reducida. Vamos, que aún no me he recuperado de la euforia provocada por el libro de Guichard y ya estoy paladeando anticipadamente la que me producirá el de Omar.
Tiene un blog en el que puede seguirse parte de su obra:
www.omarpimienta.blogspot.com

Bio-bibliografía

Omar Pimienta, 1978, Tijuana. Licenciatura en estudios latinoamericanos. Actualmente cursa la maestría en artes visuales en la Universidad de California en San Diego. Cuenta con dos libros de poesía, Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina/Anortecer, 2004), La Libertad: Ciudad de paso (concaulta/Cecut2006). Es (y siempre será) herrero de oficio, artista visual y jugador de básquetbol en decadencia. Tanto su obra literaria y su trabajo como artista visual, además de observaciones cotidianas, se pueden encontrar desde 2002 hasta la fecha en

www.omarpimienta.blogspot.com
www.fotodefronteradiaria.blogspot.com



Poética

salió por cigarros muy temprano y no ha regresado, no me preocupa pero quiero fumar.



Poemas


Él y ella

Él se ponía el desodorante de su ex novia
para recordarla cada que levantaba los brazos.
Pero al paso del tiempo, también se acostumbro a eso.

Ella se masturbaba con el control del Atari 2600,
hasta que su hermano se empezó a quejar de su mal funcionamiento
siguió experimentando.

Aún cuando se conocieron ocultaron verdades.
Pequeñas irregularidades que salían sobrando.
Anécdotas no tan fáciles y alguna que otra historia casi imposible.

Cuenta un amigo de ambos que ellos se amaban duro.
(En toda la extensión de la palabra.)
Que los visitaba en el departamento aquél de sus primeros años
y los encontraba llorando en extremos distintos del cuarto.

Otros días contentos y juntos, igual, llorando.

No pasó mucho tiempo para que empezaran a insultarse,
como inyección de afrodisíaca excitación, usando palabras fuertes y asonantes.
Diciéndose lo oscuro que puede ser el alma, lo lento que palpita un corazón herido
al eyacular la sangre que el golpe de sus frases desborda en sus sexos.

Pero -a decir de ella- Dios le dio fin a la lengua hiriente
con un periodo de impotencia donde sólo se tocaban y desesperaban
hasta que el tedio les pegó las espaldas y jaló las cobijas.

La causa fue una intoxicación que duró poco menos que lo inaguantable.

Regresaron a amarse duro -diría un amigo de ellos-
pero a boca cerrada, únicamente el lenguaje claro y preciso
de los gemidos, sollozos y suspiros decoraba las hondas sonoras
de su radiofusora instintiva.

Con la madurez invitaron juguete a la batalla, compañeritos de guerra,
armas nucleares para la reconstrucción lasciva.
Los ocultaban sobre un falso plafón del techo del cuarto donde dormían
y seguirán durmiendo. En la casa que por fin compraron

donde el perro y los niños correrán felices.

Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina/Anortecer, 2004)



A mitad de los 80


A mitad de los 80’s mi familia estrenó vajilla de filos dorados y denso decorado de flores.
Nunca comimos juntos.
Por esos mismos años me vestía de camuflaje
desde las botas hasta la boina.
Coleccionaba cartitas de baseball como un junkie
y miraba las caricaturas con fe de ciego.

Mi hermano Marcos, el mayor, hacía casas al otro lado
ocho horas diarias por quinientos dólares semanales.
Mi hermana, Teresa, rizaba su pelo y delineaba sus ojos como Madonna;
nunca compró ninguno de sus discos.
Escuchaba El Andariego mientras escribía en su diario de hojas impresas con tenues imágenes de paisajes y nubes.

Don Marcos perdió un dedo en una máquina trabajando para U.S. Elevators

Carlos, mi otro hermano, escondía sus libros bajo el asiento mientras cruzaba con pasaporte a la escuela.
Mi madre leía la revista Hola para comentarnos a cada uno lo que le pasaba a la Familia Real o a Julio Iglesias y terminaba diciendo: pobres de los Kennedy, están malditos.

Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina/Anortecer, 2004)



La caída de las torres


Te fuiste cuando se cayeron las torres.
Poquito antes, poquito después, no importa;
cuando se asentó el polvo ya no estabas aquí.

Comencé a cruzar la frontera en bicicleta;
la amarraba a la cerca del trolley,
haciéndole campo entre otras
como se mete un naipe entre cartas esparcidas.

Llorar sobre dos ruedas no es sano.
Tampoco pasar la noche esperando el cruce:
saturación de luces rojas,
demasiado tiempo para pensar en irse.

Esa mañana murió la abuela, 97 años
y monedas siempre en la mano para darme.
No alcanzó a ver los aviones estrellarse
sí la cara de sus hijos o el largometraje de su vida
a la velocidad que cae un cuerpo desde el piso 97.

En casa la noticia golpeó igual de fuerte, se rompieron vidrios:
las lágrimas de mi padre y el silencio de las cosas que se quiebran por dentro.

Aquí también se vino abajo algo, no todo, porque mucho en la casa
está acomodado y sujeto para no caerse.

La experiencia: prepararse para el temblor porque se espera otro,
el grande.

Yo cruzaba en bicicleta para no hacer las horas de cola en carro.

Tú, te fuiste cuando se asentó el polvo.


La Libertad: Ciudad de paso (concaulta/Cecut2006).


miércoles, 4 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: Benito del Pliego

Los poetas liliputienses (Álvaro los llamaría invisibles) son escritores ocultos que viven en una isla oculta. Escritores pequeños cuya obra, sin embargo, es digna de gigantes.
En esta sección bautizada como Los poetas de la república de Liliput trataré (pretenciosamente) de nombrar a algunos de ellos. Gulliver ya sabe cómo se las gastan.
El primero al que debe citarse es a Benito del Pliego, un poeta que vive en Estados Unidos y al que creo que en España debería prestarse más atención. Estoy deseando que de una vez por todas los de Bartleby le publiquen Fábula, un libro colosal que se colocará entre lo mejor de la última poesía española.

Bio-bibliografía

Benito del Pliego nació en Madrid, 1970, y reside desde 1997 en Estados Unidos. Fisiones, su primer libro de poesía, se publicó en Madrid en 1997 dentro del proyecto Delta Nueve, del que formaron parte Andrés Fisher, Pedro Núñez y Rodolfo Franco. Alcance de la mano, apareció un año después en Nueva Orleáns en edición de treinta ejemplares diseñados, encuadernados e ilustrados por el autor. Índice, recibió el Premio Internacional de Poesía “Gabriel Celaya” y fue publicado en Valencia por la editorial Germanía el año 2005. En junio del 2001 se presentó en el High Museum of Art de la ciudad de Atlanta, un poema sinfónico compuesto por Gustavo David Pineda basado en los poemas del libro. En el 2003 obtuvo el Premio de Poesía Experimental Ciudad de Badajoz por el poema-objeto “Tradición literaria”. Una breve muestra de esta vertiente de su poesía se puede ver en Todos o casi todos. Antología de poesía visual, experimental y mail-art en España (Palencia, 2004). Su poesía también ha sido incluida en la antología La voz y la palabra (Madrid, 2000). Tiene en prensa (en principio deberá aparecer en Bartleby) un nuevo (y magnífico) poemario titulado Fábula.


9 escalones (poética)

1. La poesía no tiene esencia, nada en ella se halla a salvo de la excepción, salvo la excepción misma.

2. Toda poética es un credo más fácil de repetir que de inventar.

3. Es fácil disentir de la idea de que lo poético se sustancia en cierta forma extraordinaria de usar el lenguaje; mucho más complicado es escribir desde tal disentimiento.

4. La poesía puede conceder al que la practica la conciencia de que todo lo que entra en contacto con uno es indisociable de uno mismo. Por tanto, la poesía es una forma de dar sentido o realidad al mundo. En el mejor de los casos es un sentido y una realidad transmisible.

5. El lenguaje no es solo el instrumento o el material con el que se elabora la poesía. El lenguaje es la poesía.

6. El lenguaje tiene su propia forma de dar sentido. Esta capacidad, tan cercana en su naturaleza al espejismo, es probablemente lo más significativo de la poesía.

7. La estabilidad de lo impreso es apariencia, lo mismo que la identidad de quien escribe; observar el flujo y las variaciones del sentido inquieta más y se corresponde mejor con lo que el poema quiere ser.

8. El poema suele resistirse a la razón más restrictiva —la binaria; aunque parezca decir sí o no, casi nunca lo dice.

9. Nada en el poema es lo que parece; el poema siempre está en otro sitio. Metáfora es poema y todo, por tanto, puede ser poesía.

Poemas


J


1. Domingo, fiesta depravada en la que religión y picnic se manosean.

2. Comparten su comida bajo el puente y arrojan en la orilla desperdicios y prendas usadas.

3. Restalla la ira de Dios sobre un mar púrpura, y las criaturas submarinas fosforecen como anuncios luminosos.

4. La muerte toma la forma de la confusión y las olas mezclan cadáveres y tarteras.

(de Índice, ed. Germanía, 2004)


K


1. En aquella esquina muestra lo que fue su infancia y su infancia misma lo contempla.

2. Quien sube la escalera oficia y desciende transformado en diosa.

3. Toro, desnudez, diosa que desciende una escalera.

4. Animal que corona de erotismo la mirada en la esquina donde la muchacha tiembla.

(de Índice, ed. Germanía, 2004)


L


1. Se curva sobre las butacas y la luz es un sexo mojado en saliva.

2. Su cuerpo derrama el alcohol que contuvo otro vaso.

3. Pero emplaza, por contraste, una forma grosera del miedo.

4. Y todo lo mira desde el taller en sombra, y la casa es el cine y el sueño, el amor es capilla y burdel, y el poema reclusión y camino.

(de Índice, ed. Germanía, 2004)