domingo, 8 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: José Antonio Llera

Tuve el privilegio de que José Antonio fuese mi compañero cuando estudiábamos en la facultad. Recuerdo la admiración que me producía. Era el talento y la inteligencia en persona. Luego descubrí que también un poeta enorme. La universidad de Extremadura (así le va) se lo dejó escapar. O mejor sería decir que se la jugó. En fin.
Lo que nadie puede arrebatarle son los tres magníficos poemarios que ha escrito hasta el momento. Si hasta ahora la crítica no le ha prestado la atención que merece se debe a que los dos primeros los ha publicado la Editora Regional de Extremadura, una editorial institucional con un catálogo muy digno pero con una distribución limitada. Confío en que el tercero lo publique alguien que le permita llegar a los lectores atentos de poesía. La suya es de la mejor que se escribe en España.

Apunte biográfico

José Antonio Llera (Badajoz, 1971) es doctor en filología hispánica. Ha publicado tres monografías: El humor verbal y visual en La Codorniz (2003), El humor en la obra de Julio Camba (2004) y Los poemas de cementerio de Luis Cernuda (2006). Acaba de aparecer su edición del epistolario inédito de Miguel Mihura. Tiene en prensa una antología de la obra articulística de Wenceslao Fernández Flórez.
Como poeta ha publicado dos depuradísimos poemarios: Preludio a la inmersión y El monólogo de Homero
, ambos publicados por la ERE.

El síndrome de Diógenes

José Antonio Llera

Acumulamos palabras sencillas que nadie entiende para calentarnos los pies que nos talaron. ¿En qué cubitera sin fondo vierto las ropas quemadas, el alcohol de las retinas?

(Ramón Gómez de la Serna padecía el síndrome, pero fue perdonado por los jerarcas con la excusa de que era un artista).

Si acumulas lo valioso se llama riqueza; si guardas lo inútil se apellida enfermedad. Otros amontonan orgullo y son aclamados y multiplican su hacienda.

Nos ayudamos de palas para cargar fotografías añejas, medallones, mandamientos decapitados, los víveres del difunto, los trajes medicinales de la novia. También el diccionario reúne palabras como un bien preciado. Alguien nos llevará a algún edificio de renta antigua y nos lavaremos en grandes tinajas con agua muy jabonosa.

Raparad en el suicida que lleva al contenedor las horas angulosas de la filatelia y el mendigo que hurga en la basura. Sus caminos se cruzan. Tal vez si se mirasen un segundo nadie se iría con el corazón en vela, todos comprenderían al fin la zoología del despojo, disimulada como la culpa de los confesionarios.

(Acumuló libros y le llamaron sabio. Acumuló obras de misericordia y le llamaron pío).

Llenaré los cajones con los pañuelos sucios, la lágrima que rechina, los espejos que no aguantaron la desnudez de un cuerpo y donaron su azogue a las pistolas, las voces roncas, la adarga de los humildes, verdades silicóticas, delaciones.

(Ella le dijo: «Estoy enamorada de lo falso. Por eso te abro la puerta y me entrego a ti sin escrúpulos, como una baratija»).

Las empresas que recogen muebles gratuitamente, el adolescente que sube un sillón de la basura al quinto y lo mancha de esperma. Sólo nos conmueve lo que no aspira a la permanencia: el verde desconchado de las rejas, el mosto derramado por las viudas.

¿Quién conoce un lugar más público que la basura?

sábado, 7 de febrero de 2009

Los lugares y los símbolos

Creo que el lugar en el que vivo es un símbolo de lo que soy: más allá de las afueras, en una urbanización lejos de todo, encaramado en lo alto de un cerro desde el que no se puede ir andando a ningún sitio.
El contacto pemanente con la periferia acaba convirtiéndonos en periféricos.
En coche siempre para llegar siempre tarde.

Censo de vecinos: - El jabalí que baja a comer las últimas bellotas de las encinas que crecen al lado de casa cuando llega la primavera.

- Los caballos y los terneros con los que nos cruzamos de camino al centro.
Como es sábado por la tarde, no tardamos demasiado en encontrar aparcamiento. El remanso de Olqui. Chocolate con churros. A Irene le chiflan los pequeños. Su mano diminuta brillante por el aceite.

Al salir de la churrería, no pude reprimirme y le hice una foto a un cartel digno de una tertulia literaria. El Club de la memoria resultó ser la sede de una asociación contra el Alzheimer.
Muchas veces la poesía no está en los poemas.

viernes, 6 de febrero de 2009

Los poetas liliputienses: Omar Pimienta

A Omar lo conocí por casualidad este verano en Punta Umbría. Estaba uno allí pasando una semana de vacaciones, cuando Antonio Orihuela me avisó por teléfono de que uno de esos días un poeta mejicano iba a presentar el poemario que Uberto Stabile le había publicado en la editorial Aullido.
Me pareció de lo más extraño que se celebrase una presentación en julio. Luego me enteré de que Omar había venido también por lo del encuentro de Voces del Extremo de Moguer.
El caso es que la lectura de aquel joven mejicano me dejó deslumbrado. Su poesía escocía, era afilada y precisa al mismo tiempo. Me costó levantarme de la silla. Estaba aturdido por aquellos versos repletos de lucidez, sensibilidad e inteligencia.
Le pedí el correo electrónico con la intención de proponerle algo en el futuro.
Y el futuro llegó. Y llegará. Porque dentro de unos meses sacaremos la edición (revisada y ampliada) de su primer poemario, que se publicó en Méjico en una edición muy reducida. Vamos, que aún no me he recuperado de la euforia provocada por el libro de Guichard y ya estoy paladeando anticipadamente la que me producirá el de Omar.
Tiene un blog en el que puede seguirse parte de su obra:
www.omarpimienta.blogspot.com

Bio-bibliografía

Omar Pimienta, 1978, Tijuana. Licenciatura en estudios latinoamericanos. Actualmente cursa la maestría en artes visuales en la Universidad de California en San Diego. Cuenta con dos libros de poesía, Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina/Anortecer, 2004), La Libertad: Ciudad de paso (concaulta/Cecut2006). Es (y siempre será) herrero de oficio, artista visual y jugador de básquetbol en decadencia. Tanto su obra literaria y su trabajo como artista visual, además de observaciones cotidianas, se pueden encontrar desde 2002 hasta la fecha en

www.omarpimienta.blogspot.com
www.fotodefronteradiaria.blogspot.com



Poética

salió por cigarros muy temprano y no ha regresado, no me preocupa pero quiero fumar.



Poemas


Él y ella

Él se ponía el desodorante de su ex novia
para recordarla cada que levantaba los brazos.
Pero al paso del tiempo, también se acostumbro a eso.

Ella se masturbaba con el control del Atari 2600,
hasta que su hermano se empezó a quejar de su mal funcionamiento
siguió experimentando.

Aún cuando se conocieron ocultaron verdades.
Pequeñas irregularidades que salían sobrando.
Anécdotas no tan fáciles y alguna que otra historia casi imposible.

Cuenta un amigo de ambos que ellos se amaban duro.
(En toda la extensión de la palabra.)
Que los visitaba en el departamento aquél de sus primeros años
y los encontraba llorando en extremos distintos del cuarto.

Otros días contentos y juntos, igual, llorando.

No pasó mucho tiempo para que empezaran a insultarse,
como inyección de afrodisíaca excitación, usando palabras fuertes y asonantes.
Diciéndose lo oscuro que puede ser el alma, lo lento que palpita un corazón herido
al eyacular la sangre que el golpe de sus frases desborda en sus sexos.

Pero -a decir de ella- Dios le dio fin a la lengua hiriente
con un periodo de impotencia donde sólo se tocaban y desesperaban
hasta que el tedio les pegó las espaldas y jaló las cobijas.

La causa fue una intoxicación que duró poco menos que lo inaguantable.

Regresaron a amarse duro -diría un amigo de ellos-
pero a boca cerrada, únicamente el lenguaje claro y preciso
de los gemidos, sollozos y suspiros decoraba las hondas sonoras
de su radiofusora instintiva.

Con la madurez invitaron juguete a la batalla, compañeritos de guerra,
armas nucleares para la reconstrucción lasciva.
Los ocultaban sobre un falso plafón del techo del cuarto donde dormían
y seguirán durmiendo. En la casa que por fin compraron

donde el perro y los niños correrán felices.

Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina/Anortecer, 2004)



A mitad de los 80


A mitad de los 80’s mi familia estrenó vajilla de filos dorados y denso decorado de flores.
Nunca comimos juntos.
Por esos mismos años me vestía de camuflaje
desde las botas hasta la boina.
Coleccionaba cartitas de baseball como un junkie
y miraba las caricaturas con fe de ciego.

Mi hermano Marcos, el mayor, hacía casas al otro lado
ocho horas diarias por quinientos dólares semanales.
Mi hermana, Teresa, rizaba su pelo y delineaba sus ojos como Madonna;
nunca compró ninguno de sus discos.
Escuchaba El Andariego mientras escribía en su diario de hojas impresas con tenues imágenes de paisajes y nubes.

Don Marcos perdió un dedo en una máquina trabajando para U.S. Elevators

Carlos, mi otro hermano, escondía sus libros bajo el asiento mientras cruzaba con pasaporte a la escuela.
Mi madre leía la revista Hola para comentarnos a cada uno lo que le pasaba a la Familia Real o a Julio Iglesias y terminaba diciendo: pobres de los Kennedy, están malditos.

Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina/Anortecer, 2004)



La caída de las torres


Te fuiste cuando se cayeron las torres.
Poquito antes, poquito después, no importa;
cuando se asentó el polvo ya no estabas aquí.

Comencé a cruzar la frontera en bicicleta;
la amarraba a la cerca del trolley,
haciéndole campo entre otras
como se mete un naipe entre cartas esparcidas.

Llorar sobre dos ruedas no es sano.
Tampoco pasar la noche esperando el cruce:
saturación de luces rojas,
demasiado tiempo para pensar en irse.

Esa mañana murió la abuela, 97 años
y monedas siempre en la mano para darme.
No alcanzó a ver los aviones estrellarse
sí la cara de sus hijos o el largometraje de su vida
a la velocidad que cae un cuerpo desde el piso 97.

En casa la noticia golpeó igual de fuerte, se rompieron vidrios:
las lágrimas de mi padre y el silencio de las cosas que se quiebran por dentro.

Aquí también se vino abajo algo, no todo, porque mucho en la casa
está acomodado y sujeto para no caerse.

La experiencia: prepararse para el temblor porque se espera otro,
el grande.

Yo cruzaba en bicicleta para no hacer las horas de cola en carro.

Tú, te fuiste cuando se asentó el polvo.


La Libertad: Ciudad de paso (concaulta/Cecut2006).


jueves, 5 de febrero de 2009

miércoles, 4 de febrero de 2009

Programa del Festival de perfopoesía




Los poetas liliputienses: Benito del Pliego

Los poetas liliputienses (Álvaro los llamaría invisibles) son escritores ocultos que viven en una isla oculta. Escritores pequeños cuya obra, sin embargo, es digna de gigantes.
En esta sección bautizada como Los poetas de la república de Liliput trataré (pretenciosamente) de nombrar a algunos de ellos. Gulliver ya sabe cómo se las gastan.
El primero al que debe citarse es a Benito del Pliego, un poeta que vive en Estados Unidos y al que creo que en España debería prestarse más atención. Estoy deseando que de una vez por todas los de Bartleby le publiquen Fábula, un libro colosal que se colocará entre lo mejor de la última poesía española.

Bio-bibliografía

Benito del Pliego nació en Madrid, 1970, y reside desde 1997 en Estados Unidos. Fisiones, su primer libro de poesía, se publicó en Madrid en 1997 dentro del proyecto Delta Nueve, del que formaron parte Andrés Fisher, Pedro Núñez y Rodolfo Franco. Alcance de la mano, apareció un año después en Nueva Orleáns en edición de treinta ejemplares diseñados, encuadernados e ilustrados por el autor. Índice, recibió el Premio Internacional de Poesía “Gabriel Celaya” y fue publicado en Valencia por la editorial Germanía el año 2005. En junio del 2001 se presentó en el High Museum of Art de la ciudad de Atlanta, un poema sinfónico compuesto por Gustavo David Pineda basado en los poemas del libro. En el 2003 obtuvo el Premio de Poesía Experimental Ciudad de Badajoz por el poema-objeto “Tradición literaria”. Una breve muestra de esta vertiente de su poesía se puede ver en Todos o casi todos. Antología de poesía visual, experimental y mail-art en España (Palencia, 2004). Su poesía también ha sido incluida en la antología La voz y la palabra (Madrid, 2000). Tiene en prensa (en principio deberá aparecer en Bartleby) un nuevo (y magnífico) poemario titulado Fábula.


9 escalones (poética)

1. La poesía no tiene esencia, nada en ella se halla a salvo de la excepción, salvo la excepción misma.

2. Toda poética es un credo más fácil de repetir que de inventar.

3. Es fácil disentir de la idea de que lo poético se sustancia en cierta forma extraordinaria de usar el lenguaje; mucho más complicado es escribir desde tal disentimiento.

4. La poesía puede conceder al que la practica la conciencia de que todo lo que entra en contacto con uno es indisociable de uno mismo. Por tanto, la poesía es una forma de dar sentido o realidad al mundo. En el mejor de los casos es un sentido y una realidad transmisible.

5. El lenguaje no es solo el instrumento o el material con el que se elabora la poesía. El lenguaje es la poesía.

6. El lenguaje tiene su propia forma de dar sentido. Esta capacidad, tan cercana en su naturaleza al espejismo, es probablemente lo más significativo de la poesía.

7. La estabilidad de lo impreso es apariencia, lo mismo que la identidad de quien escribe; observar el flujo y las variaciones del sentido inquieta más y se corresponde mejor con lo que el poema quiere ser.

8. El poema suele resistirse a la razón más restrictiva —la binaria; aunque parezca decir sí o no, casi nunca lo dice.

9. Nada en el poema es lo que parece; el poema siempre está en otro sitio. Metáfora es poema y todo, por tanto, puede ser poesía.

Poemas


J


1. Domingo, fiesta depravada en la que religión y picnic se manosean.

2. Comparten su comida bajo el puente y arrojan en la orilla desperdicios y prendas usadas.

3. Restalla la ira de Dios sobre un mar púrpura, y las criaturas submarinas fosforecen como anuncios luminosos.

4. La muerte toma la forma de la confusión y las olas mezclan cadáveres y tarteras.

(de Índice, ed. Germanía, 2004)


K


1. En aquella esquina muestra lo que fue su infancia y su infancia misma lo contempla.

2. Quien sube la escalera oficia y desciende transformado en diosa.

3. Toro, desnudez, diosa que desciende una escalera.

4. Animal que corona de erotismo la mirada en la esquina donde la muchacha tiembla.

(de Índice, ed. Germanía, 2004)


L


1. Se curva sobre las butacas y la luz es un sexo mojado en saliva.

2. Su cuerpo derrama el alcohol que contuvo otro vaso.

3. Pero emplaza, por contraste, una forma grosera del miedo.

4. Y todo lo mira desde el taller en sombra, y la casa es el cine y el sueño, el amor es capilla y burdel, y el poema reclusión y camino.

(de Índice, ed. Germanía, 2004)

Redfósforo


http://www.hiperversos.blogspot.com

martes, 3 de febrero de 2009

Tenerife veintiséis años después

El último fin de semana de septiembre estuve en Tenerife. Habían invitado a nuestra editorial a la Feria de la Edición que se celebra allí todos los años. En circunstancias normales (el instituto y los continuos viajes de ida y vuelta de Cáceres a Mérida), no habría podido ir. Pero durante el primer trimestre de este curso, gracias a la beca que la universidad concede cada año a dos escritores, me libré del trajín de las clases. Consecuencia: veintiséis años después, regresé a Tenerife.
En la isla pasé cinco años de mi infancia. Desde luego, los mecanismos de la memoria son un misterio. Parece mentira la cantidad de sensaciones que recordé de inmediato en cuanto puse el pie en el aeropuerto de Los Rodeos.
La organización de la feria fue perfecta. Por estos pagos, al menos, no estamos acostumbrados a tantas atenciones. El trayecto en coche hasta el totel terminó de ablandarme al volver a leer en las señales de la carretera nombres de lugares que permanecían adormecidos.
Laura Escuela Magdaleno, leyendo Resistir al presente.

La feria, ya lo he dicho, fue perfecta. Los organizadores (Ángeles, Noemí y Tito, de Baile del Sol) lo tenían todo previsto. Menuda diferencia. Nunca se ha tratado (ni se tratará) en Extremadura así a la gente de la cultura. En fin.
En aquellos dos días, además, conocí a gente interesantísima con la que sigo manteniendo contacto: Laura Escuela ( a la que adoptamos en el expositor de Littera), José Luis Ponce (de la magnífica Bellaterra) o Talía y Daniel (de la pujante Ediciones Escalera).

Elsa López leyendo en el Santa Blues Bar.

José Luis Ponce con su imprescindible catálogo. Gracias, maestro.


Talía con su camiseta recortada.

La noche en que leí lo hice con mi camiseta de Naranjito. Fue un guiño a mi infancia chicharrera, pues cuando me marché de la isla (en el 82, con diez años) llevaba el álbum de Naranjito y Citronio debajo del brazo.

Comiendo en el Santa Blues.


Talía y Daniel. El futuro de la edición en España pasa por personas como ellos.


El cantante guineano Manecas Costa y su guitarra mágica.


Ángeles me escribió hace un par de semanas (gracias) para decirme que mi diario lo publicará Baile del Sol. Lo de los círculos que se cierran. Un libro lleno de niños que saldrá en el lugar donde yo lo fui.

lunes, 2 de febrero de 2009

Nuevo disco de la Fundación Tony Manero


Mañana se pone a la venta el nuevo disco de la Fundación Tony Manero: Pandilleros. Sé que no lo encontraré en ninguna tienda de discos. Así que, como hice con los anteriores, lo pediré contra reembolso. Y asunto concluido. Estoy seguro de que tampoco me defraudará.
www.fundaciontonymanero.com

El instinto y el ermitaño

El instinto salió en forma de serpiente al encuentro del ermitaño.
Al verla, el anciano, que conocía la naturaleza humana, no quiso matarla.
Prefirió adormecerla mediante un encantamiento y llevársela consigo enroscada en su cayado.
Que el camino es muy largo.
Y nunca se sabe.

domingo, 1 de febrero de 2009

Luis Arturo Guichard

Ahí va un poema del magnífico libro de Luis Arturo Guichard que hemos tenido la suerte de publicar. Todavía no me explico dónde tienen la cabeza las editoriales de poesía en las que todos estamos pensando. En fin. Juzguen ustedes mismos.

El camino hacia arriba y hacia abajo

Asomado al lago he visto dos caminos.

Uno comienza en mi habitación y crece,

se convierte en calle, árbol frondoso,

paseantes en Hyde Park, ciudad, país,

galaxia, que armónicamente se multiplican

dejando caer a su paso, como al desgaire,

lo que después llamaremos tiempo.

El otro comienza en ese algo sobre nosotros,

lúcido y visible cuando toma forma

de Osa, Gemelos y Cochero,

se empequeñece de pronto, se rinde,

se convierte en galaxia, país,

Charleville, mi habitación, este recuento.

Se encoge como el adulto al que agobia su poder

y se refugia en un caramelo.

No hace falta Heráclito para saber que los dos

caminos son uno y el mismo.

El camino hacia arriba y hacia abajo

es bastante menos que dios

pero es mucho más de lo que necesito.


Luis Arturo Guichard: Nadie puede tocar la realidad, Littera Libros, 2008.

sábado, 31 de enero de 2009

EDITA

Abro el correo electrónico y me encuentro con un mensaje de Uberto Stabile. Me manda en un archivo la ficha de inscripción para el encuentro de EDITA de este año. Se celebrará, como de costumbre, en Punta Umbría (Huelva) del 30 de abril al 2 de mayo.
Me hace ilusión, ya que Antonio y yo iremos por primera vez. Tengo ganas de aprender de la gente que lleva en esto de la edición mucho más tiempo que nosotros. Aprender, aprender. Y dar a conocer un poco más el proyecto de Littera Libros. Mal que les pese a los del 2016 de marras.
Para variar, nos hacen más caso fuera que dentro de Extremadura.
Me servirá además para volver a ver a amigos como Antonio Orihuela, Antonio Gómez, Ferrán Fernández o David Moreno.
En fin, que estoy deseando que llegue la primavera. A ver si es verdad que me altera un pelín la sangre.

La bolsita de té

Todas las tardes, Paula, a las cinco en punto (imagino que ésa fue una de las muchas manías que se trajo de Londres), iba a la cafetería que estaba junto al portal de su casa y pedía una taza de agua hirviendo. Al principio, el camarero la miraba con desconfianza. Pero, cuando ella le aclaró que le pagaría el doble de lo que costase el té más caro, dejó de preguntar nada. Una vez que tenía sobre la mesa la taza humeante, sacaba del monedero una bolsita, a simple vista igual a la de cualquiera de las muchas variedades que se servían allí, y la introducía en el agua parsimoniosamente.
Y, sí, es cierto que Arthur Bush siempre pidió que lo incinerasen. Lo que ya no estaba tan claro, al menos nadie creía habérselo oído decir, era que deseara que su viuda usase sus cenizas para hacerse, todas las tardes, por muy a las cinco en punto que fuesen, una infusión con ellas.

viernes, 30 de enero de 2009

Punto (y) aparte

Vivo en una ciudad pero trabajo en otra. Setenta kilómetros de distancia que me producen una sensación de esquizofrenia permanente. La autovía de Cáceres a Mérida. Todos los días. Ida y vuelta. Dos vidas simultáneas. Las personas (entre ellas algunos amigos) con las que trato por las mañanas; Chose y los niños por las tardes. La teoría de los vasos comunicantes a veces no se cumple.
Llevo además dos años seguidos con un horario nefasto que me obliga pasarme en Mérida unas cuantas horas muertas. La de los jueves al menos la aprovecho para darme un garbeo por las librerías. Me gusta, sobre todo, Punto aparte. María, su dueña, siempre de buen humor, se queja (resignada) de aquel desorden de cajas sin abrir, novedades por colocar y libros revueltos y revolviéndose. A mí su librería me encanta, entre otras cosas, precisamente por eso, por ese caos que la convierte en un lugar verdaderamente humano, un espacio a medio hacer y jamás hecho por completo.
Cuando le pedí que sonriese para la foto, no tuvo que esforzarse.

jueves, 29 de enero de 2009

Elena Román

Acabo de leer la reseña que Miguel Ángel Lama (malama.blogspot.com) ha dedicado al libro de Elena Román que tuvimos la suerte de publicar en Litteratos hace algunos meses. Me alegro de que el verdadero talento se reconozca.
A propósito de los cuerpos es una joya que con el tiempo (no me cabe la menor duda) se va a convertir en una pieza de coleccionista. De su autora oiremos hablar dentro de unos años, cuando alguna editorial potente se de cuenta de una vez por todas de la altura de su escritura. Mientras tanto, disfrutamos de ella todos aquellos que hemos tenido el privilegio de leer estos cuentos repletos de inteligencia y oficio.

martes, 27 de enero de 2009

Yo candidato, tú candidatas. él candidata, nosotros candidatamos, vosotros candidatáis, ellos se quedan con la candidatura.

Releo el poemario de Luis Arturo Guichard (ya editado) y me emociona como la primera vez que lo leí. Pienso en todo lo que hemos tenido que trabajar para sacarlo adelante y me digo a mí mismo que ha merecido la pena. Supongo que para convencerme. Para encontrar un motivo que me lleve a seguir tirando del carro. A pesar de la indiferencia de los responsables culturales de la región. Ésos que luego van sacando pecho por ahí con los (supuestos) méritos de Cáceres para quedarse con la capitalidad cultural cuando llegue el dichosito 2016.
Y es que me parece mentira que Antonio y yo tengamos que estar como pedigüeños mendigando cuatro perras con las que sostener un proyecto literario (que digo yo que también será cultura) cuya sede (recordémoslo) está en Extremadura.
En los últimos dos años me he entrevistado cuatro veces con cuatro personas distintas que representaban (al menos en ese momento) al consorcio de Cáceres 2016. Llegué incluso a tener un documento (con presupuesto aprobado y todo) por el que se comprometían a costear los primeros números de Litteratos. Pues bien, al final, nada de nada.
En el plano literario, la inversión de la candidatura cacereña no llega ni a diminuta. Repasemos: se retiró la asignación con la que se ayudaba a publicar los cuadernillos del Aula José María Valverde. De modo que (supongo que para compensar) se decidió sufragar un libro-disco de un antiguo dirigente de una caja de ahorros repleto de sonetos en los que se alababa a la capital de la provincia. O se subvencionaba un volumen de artículos de un columnista local cuyo título no necesita comentario alguno: El pez colorao.
¡En qué estarán pensando los de la candidatura de Córdoba! ¿Cosmo qué?

lunes, 26 de enero de 2009

Festival de perfopoesía

http://festivalperfopoesiasevilla.blogspot.com

domingo, 25 de enero de 2009

Excursión a Béjar

Fuimos ayer a Béjar para recoger la primera edición del poemario del mejicano Luis Arturo Guichard. Es la tercera entrega de la colección Litteratos, así que uno comienza ya a mirarla como a un hijo que va creciendo. Esta vez subí aún más contento (a mí ir a Béjar siempre me pone de buen humor), ya que nos acompañaban mi Antoñito, Marieta y Javi.
Como de costumbre, comimos en Hervás, aunque me tuve que conformar con hacerlo en la hospedería porque en El Almirez, un restaurante de ensueño donde la cocina es fabulosa, no hay zona para los que no fumamos. Y eso si se va con niños es esencial.
En fin. Que ni punto de comparación. Eso sí, cuando terminamos, para desquitarme fuimos a la librería Las Flores. Las Flores es un local que cuesta imaginarse en un pueblo pequeño.
Su dueña lo ha decorado con gusto y sensiblidad. Y encima ha conseguido que los dos negocios que conviven allí (un bar y una librería) se lleven de maravillas.
En la entrada se encuentra la barra, en la que se puede tomar una caña y un pincho mientras se lee en el servilletero una reseña literaria o se le echa un vistazo a las novedades de poesía.
Al fondo hay una zona con mesas, sillas y toda clase de juegos de mesa, revistas y libros a disposición de los clientes. Vamos, un lujo.
Una vez que renovamos las existencias que se le habían agotado desde la última visita (en Las Flores se pueden encontrar todos nuestros títulos), cogimos el coche para subir al Puerto de Béjar.
Lo dicho: que a mí ver esas montañas llenas de nieve me pone de un humor excelente.
Béjar. Hay que seguir el cartel en el que pone Centro ciudad. El camino me lo sé de memoria: el parque, la calle Colón y la plaza de Armas. Aquí es. Debajo del restaurante Piel de Toro: AGH Impresores.
A pesar de que hoy nadie trabaja en la imprenta (es sábado por la tarde), sé que Luis Felipe está dentro. Pulso el timbre. Tarda un ratillo en abrir. Las llaves en la cerradura. Su barba sonriéndonos desde dentro.
Un abrazo. Y dos. Acto seguido nos enseña los libros. Han quedado preciosos. Un continente magnífico para un contenido de primera. El poemario de Guichard es de lo mejor que se va a publicar este año en España. Que se fastidien los hiperiones y los visores.
Nos tomamos un café rápido con Luis Felipe en Piel de Toro. Luis Felipe, aparte de un amigo verdadero, es una de las personas más generosas que conozco. Se lo dije cuando nos despedíamos: estar a su lado lo vuelve a uno más humano. Por eso me dolió notarlo muy preocupado por cómo iban las cosas en la imprenta.
Antes de irnos, se acercó al coche para saludar a Chose. Había tenido que quedarse con Irene, que había decidido dormir una siesta de casi tres horas.

Por cierto, Manu y Javi se volvieron a casa eufóricos con una bolsa de animales de plástico cada uno. Espero que se acuerden cuando sean mayores de ese señor tan simpático y sonriente que vivía en aquel lugar donde hacía tanto frío.

Literalia


www.literalia.tv

viernes, 23 de enero de 2009

Las balas del Cangrejo Pistolero

Todos los jueves, al llegar las diez de la noche, pienso en lo que en ese momento me gustaría estar en El Perro Andaluz, un café de Sevilla donde, desde hace unos años, ese día de la semana se celebra un recital de lo que los miembros de la editorial Cangrejo Pistolero han denominado perfopoesía.
Para aquel que quiera comprobar qué tipo de espectáculo se organiza allí puede visitar las páginas cangrejopistolero.blogspot.com y lasnochesdelcangrejo.blogspot.com. Pasen y vean.