sábado, 25 de diciembre de 2010

Repaso a un año


Enero de 2010. La primera foto del año.



Enero de 2010. Llevaba 27 años sin nevar en Cáceres.



Enero de 2010. Muere Emiliana Galán Palacios, mi abuela.



Febrero de 2010. Dejo Littera Libros.



Marzo de 2010. En el primer número de la revista Isla de Siltolá.



Marzo de 2010. Mérida. Con Elías Moro y Jordi Doce.



Marzo de 2010. Publicación de Retórica para zurdos.



Abril de 2010. Publicación de Límites y progresiones.



Abril de 2010. Feria del libro de Cáceres. Con Matías Escalera.



Abril de 2010. Feria del libro de Cáceres. Con Déborah Vukusic.



Mayo de 2010. Con Marifé Sánchez Moruno. Presentación en Mérida de Límites y progresiones.



Junio de 2010. Feria del libro de Mérida. Con Antonio Orihuela, Irene y Antonio Gómez.


Junio de 2010. Reseña de Límites y progresiones en Estado crítico. http://criticoestado.blogspot.com/2010/06/y-tanto.html



Julio de 2010. Retórica para zurdos en la prensa de Huelva y Málaga.



Julio de 2010. Vacaciones en Aveiro.



Julio de 2010. Creación del blog Los poetas liliputienses.



Septiembre de 2010.



Octubre de 2010. Con el editor portugués Jose Carlos Marques.




Noviembre de 2010. Entrevista en el programa "La voz en espiral".


Noviembre de 2010. En Las Hurdes.


Diciembre de 2010. Publicación de Poesía para niños de 4 a 120 años.


Diciembre de 2010. En Lisboa.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Cobertura


Y, entonces, le dijo Caperucita al lobo: anda, lobo, hazme una llamada perdida cuando llegues a casa de la abuelita.

(De Límites y progresiones, Baile del Sol, 2010)

jueves, 23 de diciembre de 2010

Tete Alejandre en el Casino de Badajoz


El fotógrafo Tete Alejandre expondrá hasta el veinte de enero parte de su trabajo en el Casino de Badajoz. Merece la pena acercarse hasta allí para disfrutar de la obra de un verdadero artista.

martes, 21 de diciembre de 2010

Gonzalo Hidalgo Bayal y César Martín Ortiz

No puedo quitarme de la cabeza la inesperadísima muerte de César Martín Ortiz. Me he propuesto intentar, primero, ponerme en contacto con alguien de su familia y, después, tratar de buscar un buen editor para su obra completa. Porque, por pura justicia, una escritura tan poderosa como la suya no puede seguir siendo prácticamente desconocida.
Mientras tanto, reproduzco aquí el texto que Gonzalo Hidalgo Bayal, otro magnífico narrador, escribió en 2001 a raíz de la lectura de Nuestro pequeño mundo.

En los tiempos que corren es poco probable que un lector con adicción sea sorprendido de manera imprevista por un escritor desconocido. Los suplementos literarios de los periódicos, la información diaria de las páginas de cultura (que se han convertido en propaganda editorial, o artística, o musical, o cinematográfica), las recomendaciones orales de unos y de otros y el incesante bombardeo sensacionalista producen tal nivel de saturación que parece ciertamente imposible, como digo, que ningún lector caiga de manera inocente sobre un libro o un autor desconocidos. A causa de ese acoso previo, que a veces tiene carácter impulsivo y a veces compulsivo, los lectores van siempre por detrás de los hechos, ya sea por una necesidad asumida a título personal, ya por una obligación social endémica y bacilar. Incluso cuando un libro ha escapado a los mecanismos de difusión publicitaria (cosa que, siendo por una parte frecuente, encierra por otra cierta sutil complejidad, porque, en los agobios de la abundancia, las novedades ajenas a la propaganda tienen existencia material, pero carecen de existencia comercial), incluso cuando no se cuenta con ninguna información previa, el mismo sello editorial proporciona indicios suficientes para que el lector no se encuentre jamás desprevenido. Debe concluirse, pues, decididamente, que el lector de hoy está siempre sobre aviso.

Tal vez por eso, porque ha llegado a mis manos de manera anónima, me ha sorprendido extraordinariamente un pequeño libro de relatos que se titula ‘Nuestro pequeño mundo’, del que es autor César Martín Ortiz. Publicado por la Editora Regional, en la colección La Gaveta (lo que garantiza, de hecho, un criterio literario inequívoco), la solapa apenas ofrece datos del autor: que nació hace cuarenta y un años en Salamanca, que es profesor de lengua y literatura en un instituto, que vive desde hace años en La Vera y que ha publicado anteriormente dos libros de poesía y uno de cuentos. Nada más. En lo que a mí se refiere, nunca antes había oído hablar de Cesar Martín Ortiz y, cuando el libro vino a parar a mis manos, antes de auparlo sin más a los estantes superiores, que son el limbo o el purgatorio de las bibliotecas, se me ocurrió echarle un vistazo. Me llamó la atención, en el índice, supongo que por deformación profesional crónica, el relato titulado «Gloria y ruina de los interinos», que es el último del volumen y que leí enseguida, con verdadero y creciente entusiasmo. Con un tono narrativo que hace evocar a «Josefina la cantora o el país de los ratones», de Franz Kafka, el cuento traza un panorama desolado y melancólico, a la vez que lúcido y certero, de esas aves migratorias de la enseñanza que son los profesores interinos. Hay un humor de fondo, por debajo de la amargura, paralelo a la rutina laboral, que se desarrolla en los escenarios más lóbregos de la desidia, esa condición de seres vencidos que son en su mayoría los funcionarios maduros. Hay una oposición etológica entre los interinos, que llegan con aspiraciones e inquietudes, y los antiguos o los viejos, que no sólo han aprendido con los años las reglas del asco y del aburrimiento, sino que también conocen de memoria el ciclo desdichado de los propios interinos, la prematura estipulación de su fracaso.

Seducido por la calidad y la hondura del relato, del que salí con esa extraña y contradictoria sensación en la que se mezclan el placer estético y la conciencia de nuestra miserable condición, fui enseguida leyendo los otros (en total son seis) sin sentirme defraudado en ningún momento. En cada uno de ellos pueden señalarse ingredientes específicos, como el humor y la impiedad de «Biyú», el neorrealismo crudo y familiar de «Un reflejo en la ventana, o diez mil grullas de papel», la tristeza crepuscular y mortecina de «Alfonsina», la rueda del tiempo y de la fortuna que gira irremisiblemente en «Acerca de mi matrimonio», o las circunstancias gauchas y ebrias de «La señorita de pueblo y el Martín Fierro», pero todos ellos dejan en el paladar el sabor de la amargura, todos comparten un fondo de melancolía verdaderamente abrumador. Hay una expresión ambigua, «estar de vuelta», que personalmente no me gusta, porque suele entenderse la mayor parte de las veces en una sola dirección, como una titulación que da derecho al pasotismo o como un ademán cosmopolita del cinismo. Pero hay otro sentido de la expresión que sí me gusta, a saber: «está de vuelta» quien ha comprendido que no hay esperanza posible, quien ha comprobado que las ilusiones no se cumplen jamás y quien, ante la severidad de esa estadística de la vida cotidiana, se ha resignado definitivamente a tan desoladora certidumbre. A este segundo modo de estar de vuelta responden todos los personajes de ‘Nuestro pequeño mundo’, que, si es «nuestro» por «pequeño», no por «pequeño» es menos ancho, real y verdadero.

Así las cosas, mi propósito inmediato de lector es conseguir lo antes posible los relatos de ‘Un poco de orden’, e incluso los poemas de ‘Dedicatoria o despedida’ y ‘Toques de tránsito’, que son los títulos anteriores de César Martín Ortiz. La tarea no resultará fácil, porque este tipo de libros, lejanos, o de diputaciones, o de instituciones varias, suelen nacer ya condenados, se imprimen para dormir el sueño húmedo y oscuro de los sótanos o para fomentar la indolencia de los almacenes consistoriales, pero tendrá sentido y merecerá la pena. Estoy convencido de que César Martín Ortiz es un buen escritor y sé que sus escritos han de interesarme necesariamente. No es la primera vez que siento los efectos favorables de la afinidad estética.

Gonzalo Hidalgo Bayal

domingo, 19 de diciembre de 2010

La muerte de César Martín Ortiz

César Martín Ortiz (foto de Manolo Merino)

Acabo de enterarme por el blog de Álvaro Valverde de que César Martín Ortiz murió la semana pasada. Tenía sólo cincuenta y dos años. Ya he hablado en varias ocasiones de la admiración que me producen sus libros.
No sé qué decir.
Él era uno de los narradores liliputienses.
Lo único que puedo esperar ahora es que (como dice Álvaro) alguna editorial tenga el suficiente olfato como para publicar su obra completa y ponerla, por fin, a disposición de los lectores atentos.
Su prosa (y no exagero) es deslumbrante.
Descanse en paz.

http://liliputcontrablefescu.blogspot.com/2009/07/los-narradores-liliputienses-cesar.html

sábado, 18 de diciembre de 2010

Poesía para niños de 4 a 120 años


Hoy en recogido en Correos un paquete cuyo contenido me ha alegrado el día: dos ejemplares de la antología Poesía para niños de 4 a 120 años que acaba de publicar mi admirada La isla de Siltolá. Y, aunque estaba seguro de que había quedado muy bien, ahora, al tenerlo en las manos, compruebo que el resultado es simplemente espectacular. El tipo de papel, la tipografía, el interior a dos tintas, las fotos que enmarcan los textos y, por supuesto, la portada convierten a este libro en uno de los más hermosos que un servidor ha podido ver en su vida.
Como lector, no sé de qué forma podría agradecer a Javier Sánchez Menéndez, el director de la editorial, que saque a la luz títulos como este.
No me cabe la menor duda de que a La isla de Siltolá le espera una vida larga y con una salud excelente. Pero, incluso si no fuera así, solo por un libro como este con el que posan Irene y Manu habría merecido la pena.
Un verdadero regalo.

Una entrevista portuguesa

http://www.hoy.es/v/20101218/sociedad/portugal-respeta-mucho-escritores-20101218.html

martes, 14 de diciembre de 2010

El joven poeta, su novia y su mejor amiga.

Sea usted joven, escandalosamente joven.
Sea usted escandalosamente joven y poeta.
Sea usted poeta y novio de una poeta.
Sea usted poeta y novio de una poeta tirando a gótica.
Sea usted novio de una poeta tirando a gótica y muy amiga de otra poeta aún más joven (si eso es posible).
Sea usted novio de una poeta cuya mejor amiga es también poeta tatuada.
Sea usted novio de una poeta cuya mejor amiga es también poeta tatuada con blog de moda.
Sea usted novio que publicará en la misma editorial que la mejor amiga de su novia y, como ella (la amiga, no la novia), gracias a un certamen literario de provincias con jurado de la capital.
Sea usted joven, escandalosamente joven.
Sea usted escandalosamente joven y poeta.
Sea usted poeta y novio de una poeta cuya mejor amiga tiene otra mejor amiga cuyo primer libro se publicó cuando esta poeta (empiezo a marearme) era aún más joven que los tres poetas anteriores.
Sea usted poeta.
Échese novia.
Hágase un tatuaje.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Canal L

Un canal de televisión dedicado a la literatura:

http://www.canal-l.com/

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Visitas

Hay hombres que no tienen hijos: tienen visitas.

(De Genealogías, en prensa)

martes, 7 de diciembre de 2010

Tres días en Lisboa


Anoche llegamos a casa con los dos niños dormidos en el coche. Estaban agotados. Pero creo que también muy contentos. No han parado ni un segundo. En tres días han montado en ferry, en tren, en tranvía e incluso en un caballito de tiovivo. Han ido al Oceanario y han aprendido alguna palabra en portugués.


Cada vez que voy a Lisboa me vuelvo con la sensación de que esa es la ciudad en la que me gustaría vivir. Además, en esta ocasión tuvimos la suerte de ir con Yolanda y Juan Carlos, que nos enseñaron rincones de esos a los que solo van los lisboetas. La terraza del Noo Bar está entre las favoritas de Yolanda.


Miedo me da traducir este cartel.




A Irene le sigue encantando que la lleve en la mochila.





La tierra a veces no es redonda.



Lisboa desde la terraza del Ponto final.




Irene, Manu y Chose en el Oceanario.



Foto de grupo como fin de fiesta.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

En la casa de Elías Moro


Ayer fue un día agotador, pues, al viaje de cada mañana de Cáceres a Mérida, se sumó el que tuve que realizar por la tarde hasta Llerena para leer en el taller literario. Una paliza que me dejó exhausto. Confieso que lo hice porque me lo había pedido Elías Moro. Y yo a Elías no puedo decirle que no. Soy una persona huraña y, ya que cuento con tan pocos amigos, al menos debo cuidar a los que tengo.
Lo del taller resultó muy bien. Gente encantadora y sensible. Sin embargo, lo mejor fue comer con Elías, Lali y Sara (un millón de gracias) y conocer su casa.



Elías me enseñó la buhardilla en la que escribe y tiene su biblioteca. Un lugar mágico donde se respiraba literatura por todas partes.
Hace años, cuando Luis Felipe Comendador me mostró esa maravillosa cueva de Alí-Babá (sin ladrones) que tiene en la calle Colón de Béjar, sentí algo parecido. Liliput en estado puro.


martes, 30 de noviembre de 2010

Poesía para niños de 4 a 120 años


Poesía para niños de 4 a 120 años
(Antología de autores contemporáneos).


Edición de Jesús Cotta, José Mª Jurado y Javier Sánchez Menéndez.

23x15,5 cm
Rústica con solapas
256 págs.
ISBN: 978-84-15039-38-9
PVP. 22 euros (iva incluido)

La Isla de Siltolá
Colección Agua. (Poesía para Chicos y Grandes)


Esta obra incluye poemas éditos e inéditos de: Pablo García Baena, José Jiménez Lozano, Aquilino Duque, María Victoria Atencia, Antonio Carvajal, Antonio Colinas, Miguel d'Ors, Fernando Ortiz, Eloy Sánchez Rosillo, Ángel Guache, Luis Alberto de Cuenca, Javier Salvago, Julio Martínez Mesanza, Ana Rossetti, Rafael Adolfo Téllez, Víctor Jiménez, Manuel Gahete, Juan Cobos Wilkins, José Julio Cabanillas, Elías Moro, Pedro Sevilla, Juan Ramón Barat, Felipe Benítez Reyes, Jesús Aguado, Ramón Simón, Amalia Bautista, José Mateos, Pilar Pardo, Mercedes Escolano, Javier Sánchez Menéndez, Abel Feu, Juan Bonilla, Juan Antonio González Romano, Jesús Cotta Lobato, José Luis Piquero, Olga Bernad, Ángel Mendoza, Enrique García-Máiquez, José María Cumbreño, José María Jurado, Miguel Agudo, Diego Vaya y Tomás Rodríguez Reyes.

Ilustración de la cubierta: Pablo Pámpano Vaca.

Fotografías interiores: Antonio del Junco (Toi).

http://siltola.blogspot.com

lunes, 29 de noviembre de 2010

Elías Moro y Déborah Vukusic en Mérida


Déborah Vukusic estuvo hace un par de semanas en Mérida. Su lectura (en este caso doble) fue, como de costumbre, espléndida. Los alumnos de los institutos que tuvieron la suerte de asistir a su actuación no creo que la olviden con facilidad.
En lo personal, me alegró ver de nuevo a Déborah y verla contenta, aunque el baúl de la Piquer, a su lado, practique el sedentarismo.
Confieso que no había anotado nada en el blog acerca de su visita por pura coquetería. Porque en las fotos que nos hicimos juntos, para variar, salgo fatal. Conozco a pocas personas que sean menos fotogénicas que un servidor. O será (seguro) que la cámara solo saca lo que hay.
Por eso prefiero ilustrar la entrada con esta otra en la que Déborah y Elías salen la mar de guapetones. Gracias, amigos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

José Luis Peixoto en el Aula José María Valverde


Desde luego, esta no es lo que se dice una buena foto. Pero es todo lo que dio de sí mi modesta cámara. Y puedo darme por contento. Porque me encontraba bien lejos (en la única silla libre que quedaba al fondo de la sala). El motivo de que todas las demás estuviesen ocupadas: la lectura que anoche realizó el escritor portugués Jose Luis Peixoto en el Aula literaria José María Valverde.
La lectura de Peixoto estuvo a la altura de sus libros; es decir, fue estupenda. Creo que demostró una categoría intelectual y una humildad poco comunes en el mundillo literario, tan dado a la proliferación de pavos reales.
Sin embargo, hubo por desgracia algún que otro detalle (ajenos al autor) que enturbió un tanto su espléndida charla.
El primero. Resulta muy desagradable tener que estar continuamente pendientes del reloj. Y es que las lecturas se celebran en el Palacio de la Isla (supongo que a instancias del ayuntamiento), donde los ordenanzas (y tienen todo el derecho) están locos por marcharse a casa. Vamos, que la cosa no puede alargarse demasiado. A mí me parece que andar con prisas cuando alguien ha venido de lejos a compartir lo que escribe resulta cuando menos descortés. Me acuerdo del Sande, donde nunca tuve la impresión de que nadie estuviese deseando que nos marchásemos.
El segundo. La sala estaba llena, es verdad. Y, sin embargo, sospecho que bastantes de los asistentes fueron simplemente a oír a un portugués hablando en su idioma. O sea, que Peixoto era casi lo de menos. Me pareció que muchos de los que componían el auditorio eran estudiantes o profesores de portugués que iban simplemente a congratularse de lo bien que lo entendían todo y a demostrar que lo hacían. De esos que preguntan sin preguntar, solo por el placer de oírse a sí mismos.
Por último, volví a echar de menos al puñado de buenos escritores que vive en Cáceres. No fue ninguno. Ni siquiera los antiguos directores del Aula. Los mismos que, antes, cuando eran ellos quienes la coordinaban, se lamentaban de la falta de público.
Se ve que las cosas se ven de manera distinta dependiendo del lado del estrado en el que se esté.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Los poetas liliputienses ya son diecisiete


En noviembre la nómina de poetas liliputienses ha crecido bastante, ya que cuatro nuevos nombres han entrado en ella: Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, María-Eloy García, María Salgado y Rocío Cerón. En total suman ya diecisiete. La verdad es que estoy contento porque, poco a poco, a pesar de que no sea más que un modesto blog, este proyecto me está permitiendo, además de poner en orden una serie de referencias estéticas, hablar de unos cuantos escritores magníficos. De los que no posan con ropa de marca. Ni falta que les hace.

http://lospoetasliliputienses.blogspot.com

viernes, 19 de noviembre de 2010

Paseo con (y entre) libros


Esta tarde, aunque llovía a ratos, he podido dar un paseo por el centro. Después de tanto coche de ida y vuelta a Mérida, ha sido relajante caminar durante casi dos horas.
Primera parada: la Librería Vicente. He entrado un rato a charlar con Sara, a echarle un vistazo a las novedades y a preguntarle qué tal van las cosas. Sé que su negocio pasa por un momento difícil. Sentiría mucho que alguien con su sensibilidad tuviese que verse obligada a cerrar la librería familiar. Confío en que se trate solo de una mala racha. De hecho, a pesar de las complicaciones, la encontré de buen humor y preparando la decoración del escaparate para estas navidades. No me resistí a hacerle una foto con las tres figuras de cartón que ha preparado. Sobre sendos camellos no viajaban Melchor, Gaspar y Baltasar, sino Mafalda, Tintín y Astérix. Mucho mejor. Dónde va a parar.
Luego seguí subiendo por la calle Pintores, San Juan, el Gran Teatro y Cánovas hasta llegar a otras dos librerías: Pléyades y Bujaco. En ambas lo nuevo en las secciones de poesía resultaba descorazonador. Casi todo eran títulos que habían obtenido tal o cual premio
: el ganador y el finalista del Gil de Biedma, el que se había llevado el Miguel Hernández, el recién galardonado con el Ojo Crítico ... Se ve que las editoriales a las que se supone una buena distribución ya no se arriesgan a sacar nada a no ser que el gobierno local o regional de turno costee la edición a través del certamen que toque en ese momento.
Por cierto, de los cuatro que he mencionado más arriba no sé cuál me pareció más flojo. Una pena. Cada vez tengo más claro que la verdadera poesía está en otra parte. Especialmente me costó entender el criterio que se ha escogido para otorgar el Ojo Crítico. El libro en cuestión había ganado con anterioridad el Adonáis. Y no cabe duda de que, por mucho que algunos periodistas miopes se empeñen en seguir repitiendo que se trata del galardón de poesía más prestigioso del país, ahora mismo el Adonáis no es ni sombra de lo que era. A mí, cuando lo leí hace unos meses, me pareció que era más de lo mismo, que no aportaba nada diferente. De hecho, creo que se queda en poesía correcta ... pero de hace cincuenta años. Vamos, que da la sensación de que el Adonáis está pensado para los epígonos de Claudio Rodríguez. Así que, cuando me enteré de a quién le habían dado el Ojo Crítico, reconozco que, aunque debería estar curado de espanto, me sorprendí. Y mucho.
Miro de nuevo la foto que le he hecho a Sara. A fin de cuentas, a Mafalda tampoco le gustaba la sopa.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Las primeras pruebas de "La parte por el todo"


Abro el correo y me encuentro con las primeras pruebas de La parte por el todo, la antología que la editorial La isla de Siltolá me publicará antes del verano. Contentísimo, claro. Gracias, una vez más, a Javier Sánchez Menéndez, su director, por confiar de esa manera en lo que escribo.

martes, 16 de noviembre de 2010

La programación de las aulas literarias de Plasencia y Almendralejo

AULA “JOSÉ ANTONIO GABRIEL Y GALÁN” Plasencia

23 de noviembre: Pureza Canelo

14 de diciembre: Fernando Aramburu

19 de enero: Yolanda Castaño

15 de febrero: Agustín Fernández Mallo

AULA “CAROLINA CORONADO” Almendralejo

15 de diciembre: Fernando Aramburu


17 de febrero: Olvido García Valdés


24 de marzo: José Antonio Zambrano