martes, 10 de junio de 2014

Un viaje agotador y un encuentro inesperado

                                            Con Clara Janés

El domingo cometí la locura de pretender que es posible ir y venir de Cáceres a Madrid en el día sin quedar baldado.  Qué barbaridad. Me pasé casi nueve horas en el autobús y ni siquiera seis en la feria del libro. Luego, allí, la cosa estuvo muy bien, pues pude dar un abrazo a amigos a los que aprecio y a los que sólo puedo ver muy de vez en cuando, como Emilio Torné y Jordi Doce.
                                          Con Aitor Francos, Manuel del Barrio y Víctor Martín.

Al menos me reí mucho. El rato que pude compartir con Aitor Francos, Manuel del Barrio Donaire, Víctor Martín Iglesias, Álex Chico, Javier Morales y Álvaro y Cristina (de La Puerta de Tannhausser) fue maravilloso. Pensé en ello para animarme la mañana siguiente camino del instituto.
 
                                                Con Nuno Judice

Lo que no me esperaba era tener la oportunidad de conocer, apenas un par de días después, a uno de los poetas a los que admiro desde hace años: Nuno Judice. Por casualidad, me enteré, gracias al blog de Elías Moro, de que venía a Cáceres a presentar el libro que Luis María Marina le acaba de traducir para la Editora. Mucho político en la presentación. Demasiado. Mucho político al que la poesía le importa un pimiento y que sólo fue para figurar. Tanto da. La poesía de Nuno Judice es la de un verdadero maestro. Y eso es lo único que de verdad importa.

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