jueves, 2 de julio de 2009

Anagnórisis


A Shakespeare le habría fascinado la escena en la que Buzz Lightyear descubre que no es un guardián espacial, sino sólo un juguete. En ella se dan todos los elementos de la tragedia griega. El personaje se enfrenta a su destino, mejor dicho, se da cuenta de que su destino no era el que él creía hasta ese momento. De ese modo, sus certezas se derrumban ante sus ojos y queda reducido a la categoría de simple muñeco.
Seguro que a Hamlet no le habría importado cambiar eso de ser o no ser por lo de hasta el infinito y más allá.


3 comentarios:

  1. Muy interesante la entrada.

    Me quedo con la cara de perplejidad del "muñeco". No querer reconocer lo que eres en realidad y tener que justificar lo que hasta ahora has sido.

    Recibe un cordial saludo.

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  2. Es un ejemplo de lo que se puede denominar "cine inteligente"; un guionista ¿adónde acude para impregnar sus historias de verosimilitud ficcional a la par que de trascendencia épica? Siempre son las mismas fuentes, la misma fuente. Y esto lo encuentras en Apocalipsis Now y en Pocahontas. Salud, siempre.

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